Retornar en una sola temporada a una categoría perdida, siempre es una empresa difícil, y más teniendo en cuenta del potencial de la Regional Preferente de nuestra provincia. Por eso, una vez que se culminó el salto de categoría la alegría se desbordó y se desató una fiesta a la altura de las circunstancias
Redacción | NOSTRESPORT.COM
Retornar en una sola temporada a una categoría perdida, siempre es una empresa difícil, y más teniendo en cuenta del potencial de la Regional Preferente de nuestra provincia. Por eso, una vez que se culminó el salto de categoría la alegría se desbordó y se desató una fiesta a la altura de las circunstancias.
Nada más pitar el árbitro el final del encuentro la euforia se apoderó de jugadores, técnicos y directivos. Los futbolistas se fundieron en una piña y dieron saltos en el centro del campo festejando el ascenso logrado. A continuación mantearon al técnico Alberto Capón, y también al presidente José Sepulcre que quiso compartir con los canteranos la alegría por el triunfo cosechado.
Ya desde el césped el utillero del equipo, Juan Carlos Vicente ‘Sancho’ descorchó varias botellas de champán y empapó a los protagonistas de la gesta. Los jugadores del filial también quisieron compartió el triunfo con los cerca de 4.000 aficionados que se congregaron en el Martínez Valero con cánticos y botes hacia la gradería. Y es que la afición ha tenido un papel importante en la gran temporada del equipo.
Después la fiesta se trasladó a los vestuarios, donde técnicos y jugadores fueron pasando por la ducha. Y al final quien más y quien menos terminó empapado de agua, pero eso sí, la ocasión lo merecía.
El final de fiesta fue en Santa Pola, en el Restaurante Quebracho Beach. La plantilla al completo acudió a una cena en la que los cánticos se volvieron a repetir y las bromas entre los jugadores y técnicos hicieron que la velada fuera inolvidable para un equipo que bien se lo merece.