Javier Zamora | NOSTRESPORT.COM
El deporte profesional puede ser visto como una obra de teatro. En ella tenemos a nuestros actores principales (los deportistas), los que están en el backstage, (los profesionales vinculados directamente con el deporte), también están los dueños de teatro (clubes, instituciones o federaciones), los promotores (Agentes), lo encargados de promocionar la obra (marketing y comunicación) y por último, lo que da sentido a todo el espectáculo, los espectadores.
En cualquier obra de teatro, aunque estén representando la misma obra, todo varía dependiendo de la profesionalización de todos los que la componen. Los espectadores en esa obra de teatro, quieren vivir emociones, sensaciones, recuerdos, en definitiva ser parte de ella.
La conexión entre espectador y el deportista debe ser el eje donde gravite cualquier obra de teatro, sea donde sea, sin importar el tamaño, buscando a través de la calidad que proporciona la profesionalización, dicha conexión. Por desgracia no siempre es así, casi siempre priman otros beneficios que muchas veces, poco o nada tienen que ver con el deporte.
En el mundo del fútbol se está viviendo con los horarios, en los deportes minoritarios con la poca profesionalización de las federaciones o instituciones. En los medios de comunicación, con la obcecación de únicamente hablar de fútbol, dejando muchos deportes al abandono mediático (Salvo los JJOO o títulos) que nutren sus patrocinios.
Patrocinios que escasean con fórmulas obsoletas, sin visión de futuro, ni adaptación a los nuevos tiempos y realidades. Los deportistas por otro lado suelen ser cambiados o ninguneados cuando ya no vuelven a actuar, remplazados sin reparo por otro actor más joven al que se puede explotar. Creyendo que cuidar su imagen sólo es válido para cuatro deportistas top, sin saber que ellos también pueden construirla para crearse un futuro.
Pero este verano tuve un sueño:
Los Juegos Olímpicos de Londres es sin duda una de las mejores representaciones que se ha podido vivir dentro del mundo del deporte. En esa obra de arte, desde los deportistas hasta los espectadores estaban continuamente conectados.
Gracias a la búsqueda de nuevos patrocinios respaldados por otros factores que no fueran únicamente basados en el éxito deportivo. Gracias a profesionales que han sabido gestionar el evento, como una oportunidad de conectar y no sólo de vender al espectador.
Gracias a que se le han dado protagonismo a atletas de deportes minoritarios y han contado tanto medios, como organizadores, como patrocinadores con ex-deportistas que han transmitido su experiencia, contando con ellos como pieza importante.
Gracias a que los medios que se olvidaron un poco del fútbol, dándose cuenta que el espectador también demanda conocer y conectar con otros deportes y con sus protagonistas.
Este verano tuve un sueño y,¿ por qué no se puede tomar ejemplo de estos JJOO y se comienza poco a poco a cambiar todo, convirtiendo al deporte en algo global gestionado por profesionales?. El camino es largo, duro, costoso porque hay que reestructurarlo todo, pero algún día ese sueño se convertirá en realidad.
Javier Zamora
Conferenciante, Académico Y Consultor de Marca Personal Deportiva en Oidea comunicación
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