A dos puntos de los puestos de descenso, con sólo una victoria de ocho posibles y con el equipo casi eliminado de la Champions League la situación del club castellonense es más que preocupante. Los aficionados están descontentos con el equipo y el presidente Roig ya se plantea la posibilidad de destituir a Juan Carlos Garrido como entrenador.
Iván Martínez García | NOSTRESPORT.COM
Pocos creerían en año pasado que un conjunto tan poderoso como el Villareal podría verse en una situación tan delicada. La clara y dolorosa derrota frente al Levante ha agotado la paciencia de los aficionados amarillos que ven como la temporada está casi perdida en tan sólo mes y medio de competición oficial.
El mal inicio de campaña queda claramente reflejado en la tabla de clasificación de la Liga BBVA. De ocho jornadas disputadas el equipo amarillo sólo ha logrado una victoria, fue frente al Mallorca en casa el día 22 de Septiembre. Un mes más tarde el equipo no sólo no ha logrado una nueva victoria en ninguno de sus partidos oficiales sino que además no ha sido capaz de ganar a rivales que, presumiblemente, eran más flojos como Getafe, Zaragoza o el propio Levante, del cual ha recibido una dura derrota.
Para colmo de males, el equipo no está dando la talla en la competición que más ilusión generaba en los propios aficionados: la Champions League. Cierto es que el Villareal ha sufrido en sus carnes la injusticia del sorteo, el cual les introdujo en uno de los grupos más difíciles de los últimos años en la competición. Bayern de Munich, Nápoles y Manchester City han dejado al equipo castellonense sin esperanzas de pasar de fase y con un cansancio extra que se ha notado de manera considerable en el campeonato doméstico.
Ante la gravedad de la situación los aficionados no dudan en culpar a Juan Carlos Garrido como máximo responsable de la situación actual. De hecho, muchos medios aseguran que el club ha dado un ultimátum al propio entrenador. Los partidos ligueros frente a Real Madrid y Rayo marcarán sin duda el futuro de un técnico que lleva, además de esta, dos temporadas al frente del submarino amarillo.
En tan sólo dos meses el Villareal ha bajado de lo más alto para verse involucrado en una situación a la que está poco acostumbrado. A sólo dos puntos de los puestos de descenso y con el equipo casi eliminado de la Champions el conjunto de Castellón necesita espabilar rápido. De no ser así, Garrido tendrá las horas contadas en el equipo que le hizo crecer como entrenador