Si el pasado domingo el Villarreal empató un encuentro de aquellos que antaño perdía, esta jornada venció uno de esos que típicamente empataba. Es la inercia ganadora, esa que hace que, sin cuajar un excelente encuentro, el “submarino” pase por encima de los rivales. También se añade a la poción mágica una pizca de suerte, un sabor que había olvidado la afición grogueta.
Pablo Ramón Ochoa | NOSTRESPORT.COM
Si el pasado domingo el Villarreal empató un encuentro de aquellos que antaño perdía, esta jornada venció uno de esos que típicamente empataba. Es la inercia ganadora, esa que hace que, sin cuajar un excelente encuentro, el “submarino” pase por encima de los rivales. También se añade a la poción mágica una pizca de suerte, un sabor que había olvidado la afición grogueta.
Hace un año, la visita del Racing a El Madrigal se saldó con los cántabros empatando en el minuto 93, sumiendo al Villarreal más aún en su depresión. Este domingo, el Racing pudo igualar en el minuto 93 en su única ocasión. Igual que aquél día. La diferencia fundamental fue que, entre alguna fuerza superior y la desesperación de Gai Assulin, el balón acabó pasando a la vera del poste. El estadio entero aguardó sin respiración a que el esférico se decidiese a no entrar y el respiro de alivio colectivo incluso se oyó. Unos centímetros de fortuna y un gran trecho de energías positivas separan lo que era el Villarreal que descendió y el “submarino” que está enrachado a por el ascenso. Ya van 13 partidos sin que los de Marcelino conozcan la derrota.
Encuentro poco atractivo
Y eso que el choque fue pobre, sin apenas intensidad y con un Villarreal falto de ideas, demasiado relajado para lo que se está jugando. Cierto es que enfrente, un Racing que ve cómo su vida pende de un hilo hizo menos todavía por llevarse la victoria. Los cántabros salieron a conformarse con el empate desde que el árbitro indicó el comienzo. Entregaron el balón al Villarreal y, en mente de Menéndez, imaginaron un escenario en el que pudieran cazar una contra. Nada más lejos de la realidad, porque la sólida defensa de los castellonenses -con un Pablo Íñiguez soberbio sustituyendo a Dorado- impedía cualquier amago de ataque montañés.
El duelo transcurría con exasperante inmovilismo. Los intentos del Villarreal los malgastaba un Uche desconcertado. Fuera de onda toda la tarde, el nigeriano acabó silbado por su afición. Una afición que, por todo lo demás, animó a su equipo en una de las mejores entradas de la temporada. Con Ike perdido, fue Gerard Moreno el que se echó los ataques amarillos a la espalda. El joven catalán era la referencia principal amarilla y el único que intentaba siempre algo diferente cuando le llegaba el esférico.
A falta de ocasiones claras, el Villarreal resguardaba la pelota sin correr ningún peligro. El Racing jamás amenazó, Juan Carlos tuvo un plácido día. En el centro del campo, el “Tito” Canteros volvió a sobresalir como ante el Mirandés, siendo ese recuperador de balones que iniciaba las cabalgadas amarillas.
El asistente anula un gol legal al Villarreal
La defensa cántabra aguantaba, ordenada, las intentonas que por las bandas ideaban los amarillos. Joan Oriol, con más de un centro peligroso, se mostró acertado después de muchas semanas sin jugar. A falta de un Cani más estelar, Moi Gómez probaba a hacer diabluras. El jovencísimo alicantino se desempeñó a la perfección por la banda e hizo que no se notase la ausencia de Aquino. En definitiva, era un Villarreal plagado de bajas que, sin ser sobresaliente, permanecía superior. El Racing, sin alma, sólo tuvo una de Andreu desde fuera del área que Juan Carlos no acertó a blocar. En el lateral derecho, el canterano Javi Barrio estaba completando un correcto encuentro.
La acción se concentró en los últimos cinco minutos de la primera mitad. Primero, Gerard no acertó a batir a Mario que, en la continuación, acabó agarrando el balón con las manos fuera del área. El colegiado señaló falta pero ni siquiera le amonestó y la escena continuó subiendo en intriga. Bruno golpeó mal el libre directo pero, entre rechaces y con la zaga cántabra saliendo, Mario colgó un balón perfecto para dejar a Gerard Moreno solo ante Mario. Esta vez el ariete no erró, definiendo con muchísima clase. Pero el asistente de Melero López alzó el banderín, en un error que pudo costarle caro a los amarillos. El último defensor del Racing rompía el fuera de juego por un metro.
Una sonora pitada despidió al cuerpo arbitral al descanso. Los santanderinos mantenían a salvo el empate, pero debían cambiar si no querían ser barridos en la segunda mitad.
Moi Gómez marca su primer gol en el primer equipo
El Villarreal ni les dio tiempo a pensar cómo actuar. En el primer minuto de la reanudación, un mal despeje racinguista acabó con Moi Gómez serpenteando dentro del área y enganchando un zurdazo al que el arquero nunca llegó. Las mallas besaron el balón y el “submarino” abría la lata por pegada.
Tras el gol, el Racing debía sacar instinto de supervivencia y mostrar hambre de empate. Sin embargo, los de Menéndez apenas sacaron el hacha de guerra y no inquietaron al Villarreal, que dejó pasar los minutos. El error de los de Marcelino era obviar que su rival podía hacer mucho daño en una sola ocasión que el destino les tuviese reservada. Hubo dos de esas. La primera acabó en un gol anulado -esta vez correctamente- a Koné. El Villarreal no mataba el partido y se contagió del hastío cántabro. Perbet no salió hasta el ochenta, cuando ya en poco podía participar. También en esos instantes saltaba al campo el excanterano barcelonista Gai Assulin, que revolucionó los minutos que estuvo el ataque visitante.
Susto final, el Racing perdona
Una extraña y tranquila tensión se respiraba en El Madrigal. Todos sabían que el partido no había sido bueno y que podían saltar las alarmas en cualquier momento. El colegiado dictó cuatro minutos. En el minuto 93 y tras un par de rebotes inciertos, el esférico le cayó al examarillo Marcos Gullón, que en el área dribló a dos contrarios haciendo que el Villarreal temiera lo peor. Cuando Gullón se disponía a fusilar a un Juan Carlos vendido, Gai Assulin se la quitó para rematar de primeras con algo de insensatez. Lo más fácil fue marcar y perdonaron la más clara.
Acto seguido, el árbitro decretó el final y la hinchada amarilla pudo celebrar el decimotercer encuentro consecutivo sin perder. El “submarino amarillo” sigue en la igualada carrera por el ascenso directo. Nadie se atreve a pinchar y el ritmo es altísimo. El Villarreal debe recuperar su mejor versión para la recta final. De aquí a la 42ª jornada, los de Marcelino deberán enfrentarse a cuatro rivales directos. Nadie baja el pistón y todos quieren estar bien posicionados para el sprint.
Ficha técnica
Villarreal CF: Juan Carlos; Mario, Musacchio, Íñiguez, Joan Oriol; Moi Gómez, Bruno, Tito Canteros (Marcos Senna, 69’), Cani (Trigueros, 57’); Uche y Gerard Moreno (Perbet, 82’).
Real Racing Club de Santander: Mario; Javi Barrio, Héctor Yuste, Bocanegra, Tiago Pinto; Jairo (Gai, 74’), Marcos Gullón, Andreu (Óscar Pérez, 46’), Ferreiro (Quini, 57’); Juanmi y Koné.
El gol: 1-0, min. 46: Moi Gómez.
Árbitro: Mario Melero López (Comité Andaluz). Amonestó a Moi Gómez (68’) por parte del Villarreal y a Javi Barrio (15’) y Óscar Pérez (88’) en el caso del Racing de Santander.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 35 de la Liga Adelante disputado en el Estadio El Madrigal ante unas 14.000 personas.