domingo, octubre 11, 2026
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El Villarreal pincha por segunda semana consecutiva

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El Villarreal sumó un punto en la visita del Huesca a El Madrigal (1-1) en un choque donde los amarillos, pese a adelantarse pronto en el marcador con un tanto de falta directa de Marcos Senna, no lograron romper la maraña tejida por el conjunto aragonés, que acabó pescando un punto donde nadie lo había conseguido antes esta temporada.

Pablo Ramón Ochoa | NOSTRESPORT.COM
El Madrigal conoció, por primera vez en esta temporada en la Liga Adelante, el amargo sabor de un empate frío y merecido. Tras la derrota ante el Sporting, la jornada debía reparar los daños con una victoria que insuflara de nuevo moral.
El Huesca lo impidió, con orden y sabiduría propias de aquel que es perro viejo de la categoría de plata y que suple la falta de calidad con inteligencia.

Dos semanas sin conocer victoria comienzan a asemejarse a un largo día sin pan. Ya se saltó el desayuno en Gijón y el Villarreal ha obviado la comida. Sigue en ayunas y a la afición se le despierta el hambre. No es gula, aunque lo pueda parecer en un equipo que, por el momento y a falta del desarrollo de la jornada, se encuentra tercero, es necesidad por ser el Submarino Amarillo quien es. Y qué se busca, que no es otra misión que el ascenso.

Julio Velázquez volvió a plantear un partido lento, sin zurcir un equipo vertical y su sus hombres se estrellaron frontalmente. Aun así, una genialidad de Senna sirvió para mantener el punto y hacer que la sangre no llegara al río. Puede ser una semana inquieta en Vila-real, aunque depende de cómo se encare. No es una crisis, aunque sí una picadura de mosquitos –de dos, uno rojiblanco y otro azulgrana- bastante molesta.

Comienzo fulgurante de la mano de Senna
Se presentaba el Villarreal con muchas obligaciones en la noche del sábado. La más clara, la de suturar la herida que se autoprovocó la semana pasada en El Molinón. La intención era muy buena y el dominio, el de siempre.

Sin Bruno pero con un debutante ilusionado –se le notaba tan solo viéndole jugar- como es Héctor Canteros, el Villarreal comenzó con un par de marchas más. Lo aprovechó.

Y le sucedió al Villarreal lo que nunca le suele ocurrir en los primeros compases de juego: marcó. Cuando aparece jamás defrauda, es el capitán, el último que abandona el barco pero también el primero que sube a él. Marcos Senna recibió un regalo en el minuto diez de juego y él lo convirtió en oro. Una falta a dos metros de la frontal acabó enmarcada en la escuadra derecha sin que Luis García pudiese hacer nada. Dio en la madera y entró con belleza.

El Huesca intentó recomponerse del prematuro golpe, pero cuando remaba hacia la portería contraria le faltaba fuerza. Sus planes probablemente se habían deshecho demasiado rápido, y al Villarreal le espoleó su gol. Fue a por el segundo y eso asfixió las intentonas azulgranas.

El Submarino le da cancha al Huesca
Duró hasta que al Submarino le dio, súbitamente, por bajar la intensidad que le había llevado hasta el tanto. Aumentó la posesión oscense, disminuyó la del Villarreal y lo exprimió el Huesca a balón parado. Mediada la primera parte, Camacho botó una falta lateral y en el área David López superó a Musacchio para empatar el partido. Era la segunda vez que el Huesca lanzaba entre los tres palos. De nuevo, el Submarino se había relajado demasiado en una categoría que no lo permite.

Los últimos puñetazos antes de llegar al descanso los daría un Huesca animado y con amplios huecos –provocados por una defensa desconcertada- para salir a la contra, pero los golpes resultaban fallidos cuando había que rematar. Borja y Carlos Lázaro tuvieron sendas oportunidades claras, rematando desde la frontal sin oposición alguna, pero sus disparos fueron para olvidar.

Cuando llegó el tiempo de descanso, la sensación era agridulce en un Villarreal que fue de más a menos. Lo sabían los once amarillos del campo, la grada y el técnico amarillo, que debería buscar la forma de solucionar el entuerto en quince minutos. No era fácil. La batalla del centro del campo la estaba perdiendo progresivamente el Submarino, con Canteros cada vez más fallón tras su gran inicio –sustituido en el descanso- y un Cani a medio gas, como de costumbre esta temporada.

Segunda mitad estéril
Se reanudó tosco el partido, con Mellberg viendo la quinta amarilla y cediendo una falta peligrosa que, afortunadamente para los amarillos, no entrañó peligro. Pero se veía cierta apertura general que podía degenerar en situaciones indeseadas para los locales. Cavenaghi seguía con el punto de mira desviado, como si hubiera creado demasiadas expectativas a su llegada y ahora lo estuviese pagando.

Gerard Bordás, sin seguridad, también desecó una clara ocasión en el área pequeña. Por entretenimiento, al menos, nadie se podía quejar en los albores de la segunda parte. El Huesca, gustándose y sabiendo qué tenía que hacer, las ideas claras y la cara al partido recuperada tras el mal inicio. Y posesión, además. El cóctel pudo ser letal para el Villarreal, que cedía balones en el centro del campo con un Toribio desenchufado.

Una descarga de electricidad alumbró a Trigueros, que dibujó un extraordinario pase al hueco que Cani recogió para poner un centro y que Cavenaghi hiciera temblar el palo izquierdo con un gran cabezazo. Despertó El Madrigal y, con él, el Villarreal. Iba siendo hora.

Ni el “rifle” Pandiani funcionó

Para que el arreón fuese mayor, Julio Velázquez sabía qué tenía que hacer. Walter Pandiani ingresó en el terreno de juego, era la esperanza del Villarreal. Su historial le precedía. En pocos minutos, el partido había vuelto a teñirse de amarillo y las predicciones apuntaban a chubascos intensos en el área oscense. Podía hacérsele largo el partido al Huesca.

Manu Trigueros entró en acción más a menudo y de sus botas salía el peligro que encendía las alarmas azulgranas. Antonio Calderón, viendo el temporal que se acercaba, solo movió ficha en el minuto 70, cuando hizo un doble cambio dando entrada Jokin y Tariq, por si sonaba la flauta.

Pero no sonó, ni para el Huesca ni para el Villarreal, que se dejó los primeros puntos en casa en un día que debió ser alegre. Alguna ocasión tuvieron ambos equipos en los últimos minutos de encuentro para llevarse el encuentro. La ofensiva del Villarreal quedó más helada que de costumbre y Pandiani no tuvo su ocasión. El Huesca paró el partido progresivamente hasta que murió dándole un punto de oro en un escenario complicado. A los de Antonio Calderón les salió aquello que todo el mundo ha intentado en El Madrigal, robar un punto. Fue una noche fría en El Madrigal y, tras dos semanas sin victoria, escuece.
 

Ficha técnica:

Villarreal: Juan Carlos; Mario, Musacchio, Mellberg, Jaume Costa; Cani (Pablo González, 83’), Marcos Senna, Canteros (Toribio, 56’’); Trigueros, Gerard Bordas (Pandiani, 63’) y Cavenaghi.

Huesca: Luis García; Llamas, Rivas, David López, Sergio Díaz (Diogo, 86’); Camacho, Carlos Lázaro, Álex Pérez, Jorge Lanera, Annunziata (Jokin, 74’); y Borja (Tariq, 74’).

Goles: 1-0, min. 10: Marcos Senna. 1-1, min. 30: David López.

Árbitro: Jorge Vázquez Figueroa (Comité Andaluz). Amonestó a Mellberg (47’), Pandiani (71’) y Jaume Costa (90’) por parte del Villarreal y a Carlos Lázaro (74’) en el caso del Huesca.

(Fuente y foto: Villarreal CF)

 

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