viernes, octubre 2, 2026
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El Villarreal se autoexpulsa del partido y pierde la imbatibilidad

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El Villarreal acabó cediendo la primera derrota de la temporada en un partido que, por no jugar con la cabeza adecuada, acabó perdiendo. La imbatibilidad ya es historia para los de Julio Velázquez.

 

Redacción I NOSTRESPORT.COM

El Villarreal acabó cediendo la primera derrota de la temporada en un partido que, por no jugar con la cabeza adecuada, acabó perdiendo. La imbatibilidad ya es historia para los de Julio Velázquez.

El Sporting de Gijón supo jugar con sus armas y Bruno Soriano hizo el resto, autoexpulsándose en una acción que, a posteriori, marcó el choque y le puso un antes y un después. El antes era un plácido partido en el que el Villarreal dominaba sin grandes complicaciones. El después lo refleja el resultado final.

Apenas un par de minutos tras la expulsión de Bruno, el Villarreal encajó el primer golpe.

El Submarino no lo recibió nada bien y, a partir de ahí, los jugadores amarillos no supieron tomarle el pulso correcto al choque. Quedarse con diez hombres fue un punto de inflexión demasiado grande para el Villarreal y, aturdido, fue incapaz de remontar.

Dio la sensación de que todo les venía de nuevo a los de Velázquez y que no estaban preparados para esa situación de emergencia. Les faltaba alguna transfusión de sangre y un desfibrilador, quizá llamado Pandiani.

Inicio esperanzador

Y todo en una matinal que presentaba un ambiente inmejorable en El Molinón, mítico estadio que registró una espléndida entrada para darle un tinte de Primera a un partido que, por juego y por realidad, resultó ser de Segunda. Unos primeros minutos de tanteo dejaron paso al dominio habitual del Villarreal.

No son necesarias bolas de cristal para adivinar cómo es el desarrollo de los partidos de este Villarreal en Segunda, que posee el balón sin concesiones y tiene enfrente a un rival agazapado en su territorio esperando la distracción de su presa, que se cree cazador. El problema llega cuando se cumple aquello del cazador cazado. Hoy fue la primera vez en esta temporada.

Manu Trigueros le imprimió al partido esa frescura que necesitaba para que se abriera el telón definitivamente y el escenario de El Molinón se dejara de entremeses y presentaciones. El primer acto se inició a partir de los 15 minutos. La defensa sportinguista solo pudo frenar al joven manchego del Villarreal mediante faltas. Trigueros activó la intensidad y contagió a sus compañeros. Fueron los mejores minutos del Villarreal.

Mereció algo más el equipo castellonense, que combinaba sin miedo y rondaba siempre el área de Cuéllar. Eso sí, nuevamente con problemas a la hora de finalizar, con Cavenaghi perezoso y disparos lejanos que poco peligro conllevaban. De todas formas, parecía que con la periódica percusión llegaría el gol. El Sporting de Manolo Sánchez Murias no daba señales de vida.

Bruno marca el punto de inflexión del partido

Así estaba el duelo cuando a Bruno Soriano le dio por voltearlo. El de Artana, siempre ordenado, perdió los papeles por apenas un segundo y eso le costó, ciertamente, mucho partido a su equipo. El árbitro le condenó con roja y los diez hombres que se quedaron en el Villarreal no asimilaron que perdían a su mejor hombre. Descolocados y desorientados, la reacción no llegaba. Fue psicológico.

El Sporting solo tuvo que aprovechar el coma que Bruno había inducido a su equipo y bastaron cinco minutos de acoso para que El Molinón cantara un gol impensable diez minutos atrás en el tiempo. En una buena jugada por la banda, Carmona recibió un balón prolongado y llegó hasta línea de fondo. Una vez allí solo quedaba dar el pase de la muerte para que David Rodríguez ejecutara y, a su vez, le diera aire a un Manolo Sánchez Murias que sabía que, además de los tres puntos, también estaba en juego su cuello.

Tras el descanso, Julio Velázquez modificó el esquema táctico para jugar con tres defensas –quitó a Lejeune para dar entrada a Toribio en el centro del campo- y eso dio lugar a mayor apertura y un desgaste aún más pronunciado conforme pasaron los minutos.

El Villarreal no respondía a un patrón de ataque claro pese a que dominaba y, por momentos, hacía creer a la grada que en realidad el Sporting era el equipo con diez jugadores. Nada más lejos de la realidad. Las triangulaciones eran estériles y, sin Pandiani por lesión y un Cavenaghi que jamás se metió en el partido, las opciones en materia de definición se reducían mucho.

Con voluntad pero sin acierto

Con esas en su propia área, el Sporting salía de la cueva de vez en cuando, pero demasiado timorato y conservador. Tampoco estaba injustificado, le estaban ganando al Villarreal, que todavía no había perdido esta temporada. Tan solo Sangoy dio un susto a Juan Carlos con un disparo que chocó contra la base del palo derecho para irse fuera. Mellberg se hacía imperial atrás cuando llegaban las contadas ocasiones del Sporting.

Fernando Cavenaghi tuvo la mejor de la mañana desde la frontal gracias a una buena pared con Uche. El portero se tiró mal pero la suerte entró en acción para ponerse de su parte: el balón le dio en un pie y salió desviado. Fue la mejor del Villarreal, que el resto del tiempo buscaba sin encontrar un tesoro que nunca llegó. No siguieron los mapas correctos, esa no era la forma de remontar un partido.

Conforme se acercaban los minutos finales el cansancio comenzó a hacer demasiada mella en los jugadores amarillos y las fuerzas para entrar a matar eran cada vez menores. El Submarino no embotelló a los asturianos en su área aunque el Sporting parecía predispuesto a ello, entregado a su suerte y con un botín que les servía para respirar. Era suficiente.

No fue que el Villarreal le perdiera la cara al partido aun con diez, ni tampoco que no dispusiera de la posesión para arrancar un empate, pero la gasolina se acababa y empleaban demasiado carburante sin precisamente avanzar a la meta.

Gerard Bordas se rompió y dejó a los amarillos con nueve en lo que fue una sentencia de muerte. Se ratificó al borde del minuto 90 cuando Sangoy, en un ataque interminable que desde su inicio tenía escrita la palabra “gol”, firmó el segundo sorprendiendo por el palo de Juan Carlos. Escuadra y a saborear tanto la victoria y la derrota, tan próximas y tan contrapuestas.

Les dolió a los amarillos, que supieron lo que es perder. Salvó la cabeza Manolo Sánchez y mucho le debe a Bruno Soriano, que entregó las llaves de una victoria que no se le debió escapar al Villarreal. Incluso habiendo hecho buenos y trabajados partidos, a Julio Velázquez le debe quedar muy claro que perdiendo el control no se sube.

Ficha técnica

Real Sporting: Cuellar; Luis Hernández, Gregory, Iván Hernández, Canella; David (Mendy, 61’), Mandi (Ricardo, 67’), Carmona, Álex Barrera, Trejo (Carmelo, 74’) y Sangoy.

Villarreal CF: Juan Carlos; Mario, Mellberg, Lejeune (Toribio, 46’), Jaume Costa; Bruno, Marcos Senna, Cani (Uche, 58’), Trigueros, Hernán Pérez y Cavenaghi (Gerard Bordas, 71’).

Goles: 1-0: David (39’). 2-0: Sangoy (88’)

Árbitro: Mario Melero López. Amonestó a Mandi (21’), Carmona (55’), Toribio (73’), Sangoy (86’); expulsó con roja directa a Bruno (35’)

Incidencias: Partido correspondiente a la octava jornada de la Liga Adelante en El Molinón ante unos 17.000 espectadores.

 

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