El Villarreal volvió al camino de la decepción en su duelo ante el Lugo. Tras una semana feliz con goleada a domicilio, un recién ascendido pintó de nuevo la cara a Julio Velázquez, que nunca se aferra a la tranquilidad. El Villarreal dominó y comenzó ganando, pero en el único acercamiento de los gallegos –y en esta ocasión realmente cuesta recordar más de una ocasión del Lugo– lograron arrebatar dos puntos al Villarreal, que desesperó en los minutos postreros.
Pablo Ramón Ochoa | NOSTRESPORT.COM
El Villarreal volvió al camino de la decepción en su duelo ante el Lugo. Tras una semana feliz con goleada a domicilio, un recién ascendido pintó de nuevo la cara a Julio Velázquez, que nunca se aferra a la tranquilidad. El Villarreal dominó y comenzó ganando, pero en el único acercamiento de los gallegos –y en esta ocasión realmente cuesta recordar más de una ocasión del Lugo- lograron arrebatar dos puntos al Villarreal, que desesperó en los minutos postreros.
Inició el Villarreal como acostumbra, con la posesión del balón y la búsqueda incansable de juego asociativo. Se ahogaba el Lugo cada vez que tenía el balón y no se lo creía. De ese temor llegó la primera de la tarde para los amarillos. Uche la robó en una confusión entre Joel y Seoane y se escoró. El nigeriano vio a Bruno llegando desde atrás y el disparo lo rechazó el meta reculando.
En los sucesivos minutos Moi Gómez fue el jugador más activo del Villarreal, arrancando desde la banda izquierda con pillería y juventud. El canterano desbordaba fácilmente para colarse en el área pero le llegaba la amargura en la finalización. Hasta dos grandes ocasiones, que se fueron por poco, desperdició Moi.
Cani acaba su penitencia con un buen gol
Cuando más neutro estaba el encuentro llegó el tanto local. Javi Venta subió por la banda como en los viejos tiempos y encontró a Cani que aparecía solo en la frontal. El aragonés remató con una furia colosal. De esos disparos que parecen significar que ya era hora. El jugador amarillo lo celebró con más rabia aún, si es que eso era posible. Por fin se encontraba a sí mismo.
De ahí al descanso, al Villarreal le entró prisa por sentenciar y le hubiera venido muy bien hacerlo. Para salvar los tres puntos, más que nada. Ike Uche gozó de una oportunidad pero, forzado, disparó defectuosamente.
Se iba a acordar el Villarreal toda la noche de que hubiera podido acabar con la resistencia gallega en la primera mitad.
El Lugo empata en su única ocasión
En la segunda parte la lógica dictaba que el Villarreal tenía que matar el partido. La intranquilidad que dejaba ese plan en los aficionados amarillos era que el Submarino no acostumbra a cerrar los choques fácilmente.
Tocaba bregar ante un Lugo que no le perdía la cara al encuentro pero que padecía a la hora de sacar el balón. Los de Quique Setién recibían una buena presión local y, aunque se replegaban de memoria, sabían que les podía costar un mundo crear una buena ocasión para empatar el partido.
Pero como todo en el fútbol, era cuestión de esperar y perseverar. Llegaría una contra. Y pronto. En una rápida jugada, un tres para tres iba a ser mortal para el Villarreal. Con la defensa desconcertada, Iago Díaz vio solo a Óscar Díaz, que fusiló a Mariño para marcar. Llegando tan solo una vez, el Lugo había igualar la contienda.
La reacción era obligada y, por sensaciones, merecía el Villarreal algo más. Manu Trigueros contestó rápidamente pero su intento desde la frontal, que se colaba, lo repelió Joel. La primera sustitución de Velázquez no se haría esperar y sería Hernán quien saldría para dar movilidad y frescura arriba.
También se fue Cani, cuyo cambio fue silbado por una grada que sabía que el aragonés estaba siendo su mejor hombre. Cuajó un partido inmenso, sin error alguno y comprometido. Cada pase acertó, cada movimiento fue útil. No se entendió ni su sustitución por Jaume Costa ni la tardanza en incluir a un segundo delantero.
El partido muere sin acoso amarillo
El último cuarto de hora se preveía contrarreloj para los locales. El Villarreal no encontraba su revulsivo y comenzaba a desesperar. Se sucedían demasiadas imprecisiones que, con empate ante el decimosexto clasificado, no deberían suceder en Villarreal.
El Lugo, mientras, se mostraba con seriedad de gran categoría, con oficio e intensa lucha por un valiosísimo punto. Volcado en el área lucense, el Submarino puso más dinamita en la delantera con un Pandiani que intentaría volver a ser salvador.
Pero nadie sería salvador en un final insulso y una nueva tormenta se acercaría a El Madrigal, de donde el Lugo sacó petróleo y tambaleó la propuesta de Velázquez. Los amarillos creían haber empezado un camino hacia la regularidad pero dejaron patente que no han encontrado su norte. Las oportunidades se pierden semana a semana y, una vez superado el bautismo, al Villarreal le está costando confirmarse.
Ficha técnica:
Villarreal: Mariño; Javi Venta, Mellberg, Musacchio, Joan Oriol; Cani (Jaume Costa, 71’), Bruno, Marcos Senna (Hernán Pérez, 58’), Moi Gómez (Pandiani, 76’), Trigueros; y Uche.
Lugo: Joel; David De Coz, Marco, Pavón, Manu; Pablo Álvarez (Víctor Díaz, 70’), Pita, Seoane, Iago Díaz (Raúl Fuster, 82’), Rubén Durán (Tonetto, 55’); Óscar Díaz.
Goles: 1-0, min. 34: Cani. 1-1, min. 54: Óscar Díaz.
Árbitro: José Ramón Piñeiro Crespo. Amonestó al local Musacchio (87’) y a los visitantes Tonetto (83’) y Marcos (87’).
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 15ª de la Liga Adelante, disputado en El Madrigal ante 9.000 personas. (Fotos: Villarreal CF)