Lío innecesario y revuelo subsiguiente.
Con la ‘normativa’ comunicada ayer por el Valencia para la Junta General de Accionistas, sin duda con un afán más de evitar alborotos y minutos de gloria en la convocatoria de ese día que algún otro fin distinto, se ha producido un efecto negativo sobre la transparencia en este proceso. Bien es sabido que los periodistas son muy celosos de la libertad en el desempeño de su trabajo y que se podía dar una reacción corporativa, no muy apropiada, precisamente ahora, que el gran vencedor de la ‘Batalla de la Venta’ era y es el Presidente, gran figura aglutinadora del valencianismo en la era Lim.
Esta serie de normas han dado munición, y muchos dirán que con razón, a los enemigos recalcitrantes que se han ido forjando en el camino. De hecho, los más favorables incluso han criticado esta decisión, ya que muchos de ellos, como es lógico quieren informar de manera pormenorizada de este tipo de eventos.
Con la ironía de que la fecha de la Junta sea el 20 de Noviembre la enumeración de las prohibiciones y advertencias efectuadas son las que siguen:
“La Junta General, por motivos de preservar los intereses societarios del Valencia CF SAD, tendrá las siguientes normas para los medios de comunicación:
La Junta no podrá ser retransmitida en ningún formato audiovisual, radiofónico o digital (incluidas las redes sociales).
Los medios gráficos y las televisiones podrán acceder al recinto a tomar imágenes los cinco primeros minutos de la Junta y con posterioridad, tras estos minutos, el personal del Club les comunicará el momento en el que deberán abandonar el recinto.
Los redactores acreditados de los medios podrán permanecer en la Junta en una zona especial delimitada, no podrán salir de ella y no podrán captar ninguna imagen o grabación para ser publicadas y tampoco para uso interno.
Cualquier medio o redactor que publique, ya sea en directo o con posterioridad, alguna imagen, video o audio de la Junta no volverá a ser acreditado a ningún evento organizado por el VCF, incluidos los partidos.”
El exceso de celo con que se ha planteado esta situación no va a beneficiar a nadie y va a provocar suspicacias innecesarias. No se pueden poner puertas al campo y menos en el Siglo XXI. Está bien defender la privacidad y el buen orden de los actos, pero también se perjudica en este caso a aquellas personas que no puedan ir ese día, preservando no se sabe muy bien qué.
Error mayúsculo y evitable.