Rivalidad, competitividad, superación… Son conceptos que comúnmente utilizamos en el lenguaje deportivo y que también acaban por encajar en nuestras vidas cotidianas. Miles de personas se ven obligadas a abandonar sus ciudades, sus familias y amigos para buscar un futuro mejor, y muchas veces esos conceptos un tanto negativos en parte les acompañan inevitablemente, pero junto a ellos también otros mucho más positivos como la convivencia o la integración.
Durante esta primavera, la Copa Nuevos Ciudadanos ha celebrado su tercera edición en un torneo de fútbol que de nuevo ha reunido a cientos de personas que conviven con nosotros y que proceden de distintas partes del mundo. Pero, sin duda, lo más destacable y satisfactorio ha sido que además de formar equipos de varias nacionalidades para competir por la victoria, cada uno de estos equipos ha contado con componentes de otros países, en un gran ejemplo de multiculturalidad y convivencia que ha cautivado a todos los que nos hemos acercado a los campos de Nazaret y el cauce del Turia durante estos días.
Deporte, integración y multiculturalidad. Esas han sido las claves de esta Copa Nuevos Ciudadanos durante los últimos seis fines de semana. Pero más allá de los resultados deportivos, el éxito de este campeonato organizado por la Fundación Bancaja, la Fundació VCF y la Fundación Deportiva Municipal ha radicado en la capacidad de reunir a cientos de personas provenientes de más de 16 países del mundo en torno al deporte en un ambiente de excelente convivencia.
Así lo señalaban los representantes de las entidades organizadoras, como el concejal de deportes del Ayuntamiento de Valencia, Cristóbal Grau: “Es algo que comenzamos hace tres años, creo que el objetivo se está cumpliendo, que es aprovechar este excelente instrumento que es el deporte para la integración. Ahora ya estamos trabajando para poner en marcha la cuarta edición”, comentaba.
Por otra parte, Antonio Palau, Gestor de Jóvenes de la Fundación Bancaja, aseguraba que ya se está trabajando de pleno para que la cuarta edición de la Copa Bancaja reúna a más participantes. “Estamos muy satisfechos de brindar nuestro apoyo a actividades como ésta, para seguir con esta convivencia intercultural entre toda la gente que vive en nuestra Comunidad. Esta semana que viene comenzaremos a reunirnos y a trabajar para planificar la cuarta edición de este campeonato al que dan vida todos sus participantes”, explicaba Antonio Palau.
Pero los auténticos protagonistas han sido los propios participantes y los aficionados, familiares y amigos que han llenado las gradas en cada partido. Antonio Medina, jugador de la selección de Bolivia señalaba que “este torneo es siempre algo encomiable puesto que sirve para que nos integremos todos los inmigrantes que vivimos en un sitio extraño como este. Aparte del resultado lo bonito es jugar". Antonio llegó a España hace tres años y desde entonces dice sentirse muy agradecido a su nuevo país. Byron es uno de los componentes de la selección hondureña, y se mostraba satisfecho de haber disputado la Copa. “Llevo dos años en España y lo he pasado bien en este tiempo, y este tipo de eventos ayudan mucho”.
Toni Tapia es otro de los integrantes de la selección de Honduras. Lleva tres años en España y asegura que se siente muy integrado, si bien en un inicio la situación era difícil porque se enfrentaba a un país nuevo y una cultura nueva. Por su parte Juan Manrique es uno de los componentes del equipo peruano. Asegura que, al margen del resultado, lo importante es pasarlo bien y practicar el deporte rey.
Seguimos caminando junto a los campos de fútbol 7 y nos encontramos con Ahmed. Él es marroquí, pero su equipo cayó eliminado en cuartos ante Honduras. No obstante, asegura que le gusta ver los partidos de otras selecciones y piensa que es una buena iniciativa para aunar deporte y amistad entre personas de diferentes países. “Un ejemplo soy yo, que a pesar de que han eliminado a mi equipo he venido a ver otros partidos. Además también traigo a mi nieto que le gusta jugar y ver el fútbol”.
Este torneo celebrado en Valencia ha reunido 16 grupos de personas, formado por inmigrantes y no inmigrantes, con combinados de otras nacionalidades, también con españoles, bajo 16 banderas distintas pero compartiendo y disfrutando juntos. Esta Copa ha evidenciado la capacidad de entendimiento, tolerancia e integración entre personas muy distintas y a la vez muy iguales entre sí, bajo el paraguas de otro pueblo, como el valenciano, el español, que les acoge con los brazos abiertos.
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