domingo, octubre 11, 2026
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Preciado vuelve a su casa

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Tiempo de lectura: 3 minutos
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Redacción | NOSTRESPORT.COM
Fiel a su estilo huracanado, de verbo resolutivo y expresión perspicaz, Manuel Preciado calificó como “una experiencia religiosa” su estancia en el Levante este mediodía en una entrevista concedida a los micrófonos de Cope Valencia. Es cierto que su permanencia en la entidad de Orriols no fue eterna. Tampoco se extendió en exceso en el tiempo. En realidad, no llegó a cumplir ni un año al frente del banquillo de la sociedad azulgrana. Sin embargo, adquirió notoriedad y fama y además desafió al temido paso de las hojas del calendario, y al olvido que suele generar ese terrible movimiento, consiguiendo un hueco sacro entre los mitos del levantinismo. Desde esa perspectiva, fue una etapa cercana al éxtasis. Manuel Preciado adquirió la condición de eterno. No es un contrasentido aunque lo parezca a tenor de la disociación de ideas que marcan el enunciado anterior.

La égida del preparador cántabro, breve, pero cargada de sentimientos, siguiendo con los antagonismos emocionales, se cerró con los distintos estamentos de la sociedad azulgrana tomando las calles de la capital de Valencia en señal de conmemoración por la consecución de un ascenso que se resistía desde los albores de los años sesenta. Preciado quebró un anatema que perseguía a la institución. El regreso a Primera División fue una especie de prebenda que perdurará en la memoria del levantinismo y que siempre irá asociada a su imagen. El domingo próximo volverá a pisar el feudo del Ciudad de Valencia. Manuel Preciado volverá a recorrer el espacio que separa el sancta-sanctorum del vestuario de la superficie del terreno de juego del coliseo granota aunque afuera se posicionará en el banquillo que alberga a la escuadra visitante.

Preciado vuelve a la que siempre podrá considerar su casa. Será la primera vez desde que abandonara la entidad cuando rompía el período estival del 2004. Ironías del caprichoso destino, su retorno conjuga con la disputa de un partido mayúsculo para la representación blaugrana que conduce Luis García y para el Sporting de Gijón. La permanencia más que virtual viaja en las alforjas de la confrontación. El Levante y el Sporting, dos equipos que capitalizan la rebelión de los modestos en la segunda fase de la competición liguera, con cuarenta y dos y cuarenta y un puntos, coinciden sobre el verde del Estadio Ciudad de Valencia con una idea única que magnifica el triunfo.

Manuel Preciado se comprometió con el Levante en el verano de 2003. En la aventura que emprendía a orillas del Mediterráneo llegó acompañado de Raúl Ruiz. Atrás quedaba un devaneo un tanto ácido en el Racing de Santander previo al desembarco de Piterman. Hombre de profundas e inquebrantables convicciones, Preciado no dudó en apartarse del proyecto que suponía dirigir al club de su ciudad en el que se había formado y había culminado la ascensión desde el fútbol menor hasta la elite de la Primera División ostentando la capitanía. Aquel Levante de principios del tercer milenio, con Pedro Villarroel y Antonio Blasco a los mandos, le presentó un proyecto difícil de rechazar.

Sin embargo, esa tendencia homérica en la construcción de la plantilla conllevaba explícitamente una presión infinita sobre su figura. La proyección entroncaba con la Primera División. El Levante de Preciado no se descabalgó de la zona de ascenso durante la práctica totalidad del calendario liguero. El recorrido fue escarpado en algún momento con simas profundas que el entrenador supo cruzar. Fustigado en ocasiones por la vida, quizás una de las claves de su éxito fue convivir, ofreciendo síntomas de una aparente tranquilad, con una presión supina y feroz en muchos instantes, pero no fue el único distintivo de su cruzada. Manuel Preciado, con la colaboración de Raúl Ruiz, supo articular un plantel trufado de grandes nombres.

No siempre ha sido sencillo dirigir una orquesta compuesta por notables. Fue capaz de generar unos códigos y un ADN perceptible a lo largo del ejercicio de Liga 2003-2004- Aquel Levante era reconocible dentro y fuera del verde. Desbordaba la pasión que emanaba de la figura del entrenador, era gremial en el esfuerzo, corporativo en sus movimientos y afinaba extremadamente sus violines, que sonaban como los ángeles, cuando las botas de Rivera entraban en contacto con el esférico. Los números ejemplifican los logros del preparador cántabro. El Levante concluyó la Liga como líder incuestionable con setenta y nueve puntos con veintidós victorias a sus espaldas y siete derrotas.

Fuente: Levante UD

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Redacción de nostresport.com Desde el 01/02/2023 informando del deporte de la Comunitat Valenciana

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