miércoles, noviembre 4, 2026
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Raul Rosell: «El mayor problema del sóftbol valenciano es la falta de instalaciones»

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Tiempo de lectura: 6 minutos
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“En Valencia se entrena hasta con seis equipos en la misma franja horaria”

El presidente de la Federación de Béisbol, Sófbol y Fútbol Americano de la Comunidad Valenciana, Raúl Rosell, atiende a Nostresport para analizar el presente y el futuro del sófbol en la región. Con la visión de quien trabaja desde dentro para impulsar un deporte en plena expansión, Rosell desgrana los retos, avances y necesidades de una disciplina que crece gracias al esfuerzo de clubes, formadores y jugadoras, pero que también reclama infraestructuras y apoyo para dar el salto definitivo.

¿Cómo se consigue dar a conocer un deporte tan joven como el sóftbol en la Comunidad Valenciana?

Aunque el sóftbol pueda considerarse un deporte joven en España, en la Comunidad Valenciana siempre ha habido una gran tradición. Hemos tenido equipos campeones de liga y campeones de copa durante muchos años. Cuando entramos en 2023 ya estaba programada una fase clasificatoria del Mundial en Europa, con sedes en Irlanda, Valencia e Italia, lo que supuso una oportunidad muy importante. La llegada de selecciones internacionales generó mucha visibilidad y permitió que mucha gente se acercara al sóftbol. A partir de ahí hemos trabajado para consolidar esa difusión mediante actividades escolares, competiciones y promoción municipal.

¿Qué estrategias estáis utilizando para aumentar la participación de jóvenes y atraer nuevos talentos?

Los clubes trabajan muy bien la promoción en colegios, lo que nos permite llegar a jóvenes que nunca habían visto este deporte. Estamos integrados en los programas “Esport a l’Escola” y “Esport a l’Escola +1 mes”, impulsados por la Fundación Trinidad Alfonso y Conselleria. Esto nos abre la puerta a mostrar un deporte dinámico, atractivo y que engancha rápidamente. Muchas veces, una primera prueba es suficiente para que quieran seguir practicándolo.

¿Cómo evalúas el nivel del sóftbol nacional respecto a otros países de Europa?

España está muy bien posicionada en Europa, especialmente teniendo en cuenta que nuestras jugadoras no son profesionales. Competimos contra selecciones que sí cuentan con deportistas dedicadas en exclusiva. Estamos cerca de dar un salto de calidad, pero nos falta una liga profesional que permita entrenar y evolucionar a otro ritmo. Con más apoyo institucional y privado podríamos competir regularmente con las grandes potencias.

¿Qué planes tenéis para mejorar instalaciones y recursos en zonas con poco acceso a canchas o equipos?

Este es uno de nuestros mayores desafíos. Tenemos un problema serio de falta de instalaciones. El sóftbol está creciendo y, si no ampliamos espacios, podemos morir de éxito. Mientras en Cataluña pueden disputarse hasta setenta partidos por fin de semana, para nosotros ya es un reto organizar seis. Actualmente contamos con una instalación grande en Gandía y un único campo reglamentario en Valencia. El Ayuntamiento está intentando conseguir una segunda instalación, pero todavía no se ha concretado. Trabajamos en espacios provisionales que no cumplen todas las normativas, y aunque tratamos de adaptarnos, necesitamos mucho más para garantizar el crecimiento.

¿Las autoridades están dispuestas a apoyar ese crecimiento?

Sí, existe predisposición y buena voluntad, pero el gran problema es encontrar terreno físico donde construir nuevas instalaciones. Sin espacio, no podemos avanzar.

¿Cómo estáis fortaleciendo la base y las categorías inferiores?

Era uno de mis objetivos principales: poner el foco en los más pequeños. Hemos conseguido que las categorías sub-10, sub-12 y sub-15 participen en los Jocs Esportius prácticamente sin costes, gracias a la ayuda de Conselleria. Esto permite que muchos niños y niñas jueguen sin preocuparse por el dinero. Hoy las categorías menores juegan prácticamente gratis, y es uno de los logros de los que estamos más orgullosos. En nuestra comunidad no se había invertido tanto en la base como ahora.

¿Qué programas de formación ofrecéis para entrenadores, árbitros y personal técnico?

Detecté que faltaba mucha formación. En tres años hemos impartido dos cursos de arbitraje, dos de anotación y dos de monitores. Para una federación de nuestro tamaño es una cifra muy grande. Queremos disponer de equipo técnico cualificado, porque la profesionalización empieza por tener gente formada y preparada.

¿Cómo valoras el papel actual de la Selección Nacional y el trabajo desde la Comunidad Valenciana?

España ha quedado cuarta de Europa tanto en sóftbol como en béisbol, lo que refleja el alto nivel competitivo. Desde Valencia hemos reforzado la planificación de las selecciones autonómicas, que antes no tenían programas definidos. Ahora trabajan mediante macrociclos, entrenamientos programados y objetivos claros. Esto ha permitido alcanzar resultados impensables hace unos años y demuestra que la estructura funciona.

¿Cómo garantizáis transparencia en la selección de jugadoras?

Nuestro deporte es muy estadístico, lo que facilita evaluar con objetividad. Llevamos tres años haciendo seguimiento continuado de jugadoras y jugadores, registrando su rendimiento para tomar decisiones justas. Con preselecciones bien trabajadas, la selección final es más transparente. Este año incluso varias jugadoras que no entraron en la lista final tenían nivel para llegar a la final, lo que muestra el alto nivel competitivo actual.

¿Qué acciones promovéis para fomentar la igualdad y la participación femenina?

En nuestra federación diferenciamos béisbol y sóftbol. El béisbol es mixto, mientras que el sóftbol es femenino. El sóftbol masculino no desea integrarse en la estructura federativa porque prefieren un formato más informal, sin licencias ni obligaciones administrativas. En cambio, el ámbito femenino tiene un crecimiento más estable y estructurado. Además, el béisbol 5, que es mixto, está ayudando mucho a la integración desde edades muy tempranas.

¿El sóftbol también funciona como herramienta social en comunidades extranjeras?

Sí. En Valencia hay una gran comunidad latinoamericana, para quienes el sóftbol es parte de su cultura. El campo se convierte en un lugar de convivencia, encuentro y vida social. También se están incorporando jugadores de Estados Unidos y Canadá, donde es un deporte principal. Todo esto enriquece la comunidad y fortalece el deporte.

¿Qué papel tiene la tecnología en vuestro desarrollo?

Tiene un papel fundamental. En países como Estados Unidos y Japón hay una enorme inversión tecnológica. Existen herramientas que miden rotación de la bola, velocidad del bate, ángulos de impacto, velocidad de lanzamiento y sistemas de análisis biomecánico. Nosotros estamos incorporando progresivamente esta tecnología y, además, gracias a Conselleria, estamos formándonos en inteligencia artificial aplicada al entrenamiento.

¿Cuál es tu objetivo prioritario como presidente?

El próximo año hay elecciones y creo que hemos hecho un gran trabajo. Queremos consolidar lo conseguido: la Gala del Deporte, la reducción del copago en selecciones autonómicas, la planificación de entrenamientos y la buena relación con la Federación Española. A nivel personal, uno de mis grandes objetivos sería dejar un segundo campo construido y consolidar un equipo técnico estable que garantice continuidad.

¿Cómo os preparáis para el regreso del sóftbol a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028?

Estamos muy coordinados con la Federación Española. Queremos traer selecciones nacionales a entrenar a la Comunidad Valenciana y aprovechar las instalaciones de Cheste, que es nuestro centro de concentración. Además, organizaremos el Europeo Sub-23 de 2026, que será un evento clave. El regreso olímpico representa una oportunidad histórica para impulsar el sóftbol.

¿Habéis notado más interés de patrocinadores desde ese anuncio?

Todavía no como nos gustaría. Es una de nuestras debilidades. Necesitamos un equipo de comunicación y marketing, porque ahora mismo lo hacemos nosotros mismos y no llegamos a todo. Las empresas buscan retorno, y para atraerlas debemos mejorar la visibilidad. Contamos con el apoyo de una entidad bancaria para las categorías menores, pero necesitamos más respaldo privado.

¿Cómo convencerías a alguien que nunca ha practicado sóftbol para que lo pruebe?

El sóftbol es un deporte que engancha muy rápido. La progresión es muy gratificante y combina lo individual y lo colectivo de una forma única. Cuando bateas estás solo, pero cuando fildeas formas parte del equipo. Además, tiene uno de los gestos técnicos más difíciles de cualquier deporte: golpear una bola y sacarla del campo. Es un deporte completo, divertido y muy especial.

¿Qué te motivó a asumir la presidencia y qué legado te gustaría dejar?

Siempre he sido entrenador de niños y veía que las selecciones autonómicas necesitaban estructura y programación. Quería que la mayor parte de los recursos se destinara a categorías menores, y lo estamos logrando. También tuve el apoyo de un grupo de personas que confiaron en mí. Me gustaría dejar un segundo campo construido y un equipo técnico sólido para asegurar el futuro del sóftbol valenciano.

¿Cómo ves el crecimiento del sóftbol en los próximos años?

El crecimiento será complicado si no aumentamos las instalaciones. Entrenamos en condiciones muy limitadas; hay franjas donde coinciden hasta seis equipos entrenando a la vez, lo que afecta directamente a la calidad del entrenamiento. Sin un nuevo campo será muy difícil avanzar. El talento existe, pero el espacio físico es el principal freno.

Bajo la presidencia de Raúl Rosell, el sófbol valenciano avanza en un terreno que todavía reclama espacio, infraestructuras y reconocimiento, pero donde ya late una energía difícil de detener. Pese a tratarse de un deporte joven a ojos del gran público, Rosell ha demostrado que su crecimiento no se sostiene en improvisaciones, sino en proyectos sólidos, formación constante y una apuesta decidida por las categorías base. En un contexto en el que otros territorios multiplican recursos y campos disponibles, él ha convertido la falta de instalaciones en un motor y no en un freno. Porque para Rosell, el desafío no es solo deportivo: es cultural, social y estructural. Y en esa lucha diaria (la de abrir camino donde antes no lo había) se está forjando la verdadera identidad del sófbol valenciano.

A su lado, la federación ha encontrado una hoja de ruta clara: fortalecer la cantera, profesionalizar la preparación técnica y acercar el sófbol a colegios, barrios y ciudades donde nunca había sonado el golpe del bate. Pero también impulsar el talento femenino, integrar la tecnología y preparar a la Comunitat para los retos que vienen, desde el Europeo Sub-23 de 2026 hasta el horizonte olímpico de Los Ángeles 2028. Su visión va más allá del presente; busca un legado que perdure, un segundo campo, un equipo técnico estable y una estructura capaz de crecer sin límites. Porque si algo ha dejado claro Raúl Rosell es que el futuro del sófbol valenciano no se improvisa: se construye, paso a paso, con convicción, trabajo y una fe inquebrantable en lo que este deporte puede llegar a ser.

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Iván Barambones Adarve
Iván Barambones Adarve
Experiencia como redactor en Agente Libre y Nostresport, con enfoque en deportes como fútbol, UFC, baloncesto y motor. He trabajado en la creación de contenido, análisis y cobertura en tiempo real de eventos deportivos, además de realizar entrevistas a protagonistas de primer nivel.

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