Contra perfecta de Michel y Pedro Ríos para marcar el primero. Luego un golazo de Higuaín imitando a Hugo Sanchez marcó el empate. Una mano de Lell involuntaria le brindó a Kaká la oportunidad de marcar de penalti y remontar el resultado. En la segunda parte, Cristiano sentenció al cuadro granota y Özil le puso la guinda, dos veces.
Ezequiel P. Pernica | NOSTRESPORT.COM
Es el partido que todos querían jugar según las palabras de Valdo, con un Santiago Bernabéu colmado. Con la semifinales de Champions casi al alcance de la mano, Levante UD viajaba a la capital con la ilusión de que José Mourinho no canse a sus estrellas para batallar en Turquía pese a la ventaja en el marcador. Con un partido muy parejo y de ida y pero con más merecimientos del local, Mou arrojó a los galácticos al césped y solo bastaron un par de minutos para que la categoría de los jugadores del Madrid echaran a perder el partido aceptable que venía realizando el conjunto granota.
Durante la primera parte y con un Real Madrid alternativo, el trámite del partido fue bastante parejo y de ida y vuelta. Tal cual le queda cómodo a ambos equipos, con jugadores rápidos para la contra. Se sabe que cualquier jugador que integre la plantilla de la Casa Blanca es digno de respeto, pero los jugadores que saltaron al césped eran para temer: Con un equipo titular (salvo por Varane) más Kaká, Callejón y Benzemá coordinando el ataque e Higuaín de punta, era temible quienes estaban en el banquillo por temor a que el Levante, fiel a su costumbre desde que lo dirige JIM, complique las cosas: Di María, Cristiano, Özil, más la presencia de Essien y la avasallante figura del capi Iker Casillas.
El Levante dio que hablar, jugando a un solo toque, con precisión y velocidad llegaba fácil a la portería rival con la obligación de que el conjunto local tenga la iniciativa. Con la responsabilidad propia, Real Madrid tocaba y llegaba ante un Levante agazapado, con un buen armado colectivo en la cocina, de la mano de Modric y Xabi Alonso, le faltaba solo el toque final para poder abrir el marcador. Lo intentaba Kaka para Higuain, que intenta desde fuera del área pero se iba por arriba del largero. Luego lo volvió a probar el brasileño, pero Munúa sacó un balón perfecto para perfilarse ante los flashes de los fotógrafos del Bernabéu. Munúa regresaba para seguir defendiendo el cero en su portería: Tras una serie de rebotes, el uruguayo se quedaba con el esférico antes que Modric la empuje a la red.
En el primer contraatque, Acquafresca se perfiló y sacó un remate esquinado que complicó a Diego López, ex portero del Villarreal. Eso sería un indicio de lo que se repetiría minutos después, pese a los intentos reiterados pero inútiles hasta allí de los merengues. En una contra perfecta, Michel descargó con Pedro Ríos y el ex Getafe le devolvió para una definición intervenida por las piernas de los centrales pero que acarició la red. Levante se estrenaba en el marcador, quizás en el momento cuando más lo merecía su rival.
Sólo de la mano de Higuaín, el Madrid convertiría los merecimientos en resultados concretos. Xabi Alonso le puso un pase aéreo y milimétrico y el argentino definió a los Hugo Sánchez con una tijera en el aire. Golazo al ángulo izquierdo de Munúa e inatajable. El conjunto merengue igualaba el cotejo. En unos instantes más tarde, el árbitro Clos Gómez, del colegio aragonés, vio mano (involuntaria) de Chris en el área y pitó penalti. Kaká lo convirtió en gol. 2-1 y al descanso.
En la segunda parte se repitió el libreto de la primera hasta que Mourinho decidió mandar al césped lo mejor que tenía en el banquillo. Y en el equipo. Adentro Cristiano, por Callejón, antes de comenzar los siguientes 45 minutos. Con el astro, Real Madrid buscaba capitalizar sus reiteradas ocasiones.
Cuando a el reloj acariciaba ya los 80´y el Levante parecía resistir el asedio y hacer un buen partido en el Bernabéu apareció CR7, que con una volea liquidó el pleito y dejó sin esperanzas al Levante. Minutos antes, Valdo había eludido a Diego López y descargó con Barkero atrás pero el ex Real Sociedad envió el balón lejos, muy por arriba del larguero.
Sólo bastaron un par de minutos para que entre Cristiano, Di María y Özil conviertieran esa merecida victoria en una goleada abultada y un poquitín mentirosa, cuando el desarrollo había sido más parejo más allá de las situaciones de gol. Quizá un 3-1, era el resultado justo, pero el 5-1 que capitalizó Özil es solo fruto de la categoría que tiene un equipo como el Real Madrid. Es por eso que hace la diferencia. Un duro golpe para los de JIM, y un poco injusto, pero el fútbol no entiende de justicia ni de merecimientos.