La entidad presidida por Fernando Roig ha regresado a la élite con una ilusión desbordante. Los castellonenses han sumado seis puntos en las dos primeras jornadas, y todo ello con dos fantásticas remontadas. En ellas, mucha parte de culpa ha residido en la pareja mejicana Giovani-Aquino, dos baluartes con un puesto fijo en su Selección.
José Soler Amorós I NOSTRESPORT.COM
La entidad presidida por Fernando Roig ha regresado a la élite con una ilusión desbordante. Los castellonenses han sumado seis puntos en las dos primeras jornadas, y todo ello con dos fantásticas remontadas. En ellas, mucha parte de culpa ha residido en la pareja azteca Giovani-Aquino, dos baluartes con un puesto fijo en su Selección.
Mar en calma en Villarreal. El equipo amarillo vence, convence y se divierte en Primera. De momento, ha cosechado dos victorias consecutivas que le permiten estar en Europa, aunque para pensar en ese objetivo cabrá que acudir a la paciencia.
Logrado el ascenso, el objetivo principal no cabe duda de que es la permanencia. No obstante, las sensaciones iniciales del submarino relatan una historia aún más encantadora. Las remontadas en Almería y ante el Getafe abren la posibilidad de soñar con Europa más adelante, pero los de Marcelino García Toral viven con los pies en el suelo.
La gestión en los despachos del Villarreal resulta elogiable. Una mezcla de cantera, experiencia y contraste conforma una plantilla competente y con variedad de salidas. En el interior de ese ejército residen dos jugadores de origen mejicano que aportan el picante necesario para romper las zagas contrarias. Aquino y Giovani tienen ganado el corazón de los aficionados.
El ex jugador del Mallorca ya se ha echado el equipo a la espalda, anotando un gol cada partido. Giovani siempre ha demostrado maneras, aunque nunca ha terminado de explotar al nivel que se espera. Cualidades tiene de sobra y Villarreal parece el lugar ideal para consolidarle en el fútbol europeo.
Calidad mejicana
Visión de juego, capacidad goleadora, velocidad, desborde, entrega. La pareja agrupa todos estos atributos cuando saltan a la lona, lo que les permitirá volver a disputar dos clasificatorios con la selección azteca a principios de septiembre.
Honduras y Estados Unidos serán sus rivales el 6 y el 10 de septiembre respectivamente. La cita ante el cuadro hondureño será vital para encaminar la presencia de México en el Mundial de Brasil. Una derrota les complicaría mucho, pero con jugadores en sus filas como Giovani y Aquino todo apunta a que la tricolor está otro año más en una Copa del Mundo.