Partido inmaculado de la Seleçao en la final de la Copa Confederaciones. La presión y la magia de sus atacantes sacaron a relucir los defectos y noquearon al combinado español con los goles de Fred (2) y Neymar. ‘La Roja’, desconocida y desdibujada, desaprovechó un penalti en el minuto 60′, una de las pocas opciones de las que dispuso en un Maracaná histórico por su color y apoyo ensordecedor.
Ezequiel P. Pernica | NOSTRESPORT.COM
Esta vez no hubo Maracanazo, como en aquella final del Mundial de 1950 cuando Uruguay silenció a todo un país y se adjudicó su segunda Copa del Mundo y cuando todo estaba previsto para que el dueño de casa festeje su primer mundial. Pero en aquella ocasión Brasil tendría que esperar hasta Suecia 58, cambiar de camiseta blanca a "verde amrelha" y al surgimiento de una camada de jugadores legendarios encabezados por Pelé.
Pero esta vez no hubo el mismo heroísmo en el rival como en aquella selección charrúa. Y es que se esperaba que esta casta de campeones de una selección dorada que logró gestas inéditas tuviera ese heroísmo para silenciar al Maracaná 63 años después. El calor de Rió de Janeiro y una afición 100% canarihna les jugó en contra a los que hasta ayer parecían invencibles. Sin contar la fatiga acumulada tras los 120 minutos en las sofocantes temperaturas caribeñas de Fortaleza ante Italia. Todo eso terminó por influír en el resultado final. Un gol tempranero y la necesidad de tener que ir a remontar ante Brasil, más la ausencia del monopolio habitual del balón hicieron el resto.
España no estuvo a la altura de las circunstancias. No pudo imponer su juego ante una selección verdeamarelha que lo perjudicó de contraataque con la velocidad de sus atacantes como Hulk, Oscar, Fred y claro, Neymar. Sin mencionar las constantes subidas de los ya conocidos Dani Alves y Marcelo y el termómetro del centro del campo Paulinho y el crack del reciente campeón del Europa, el Bayern de Munich: Luiz Gustavo.
Uno de los puntos claves fue la zaga central del campeón de la Copa Confederaciones, que cerraron casi todas las oportunidades de La Roja: Davis Luiz y Thiago Silva. Sobre todo cuando el central del Chelsea salvó el empate en los pies de Pedro sobre la línea a minutos de que Neymar marque el segundo gol a los 44´, cuando Oscar habilitó a Neymar y definió a la perfección. Ya en la segunda parte con dominio total ante una España derrotada y deslucida, Fred cerró el resultado.
La virtud de Brasil, justo ganador de ésta final, fue anular la posesión del balón de una España que careció de un plan B, que de contrataque sufrió ante una defensa endeble, que lejos estuvo de tener el mismo nivel que en otros partidos. Quizás la decisión de marginar a Silva y Cesc del once inicial perjudicó la creación de juego siempre a cargo de los engranajes blaugranas Xavi, Busquets e Iniesta. La presencia de de ellos le hubiera de brindado un poco más de posesión para poder vulnerar una defensa que parecía infranqueable, en dónde Iniesta estuvo casi solo y Xavi no fue suficiente. Inconexos entre el centro del campo y línea de ataque.
El gol prematuro de Varías veces España terinó sufriendo los contraataques rápidos encabezados por Neymar, quien sin tomar del todo el protagonismo, se encargó de arrastrar la marca y dejar a Fred de cara a porteria en donde el que más sufrió fue Arbeloa, reemplazado en el descanso por Azpilicueta. La inclusión de Navas, ingresado por Mata, le dio más profundad y hasta pudo generar un penalti infantil cuando Marcelo fue a por él y le cometió falta al borde del área. Cuando todos creyeron que la mente fría de Xavi debería haber tomado el balón, fue el matador Sergio ramos quien tomo coraje pero malogró la oportunidad de descontar en la hegemonía local. Desvíado a la derecha de julio César.
Brasil terminó cortando un invicto de 26 partidos de la Selección española y recobró el cariño perdido ante su afición. Un llamado de atención para del Bosque y la generación dorada: Falta un año para corregir los errores mostrados esta noche.