El Valencia ha mostrado durante los últimos partidos un agujero en el centro del campo que le complica el correcto funcionamiento de su juego.
David Gutiérrez | NOSTRESPORT.COM
El Valencia ha mostrado durante los últimos partidos un agujero en el centro del campo que le complica el correcto funcionamiento de su juego. En el último choque ante el Almería el equipo adoleció de medular y eso hizo que el partido no estuviese dominado durante gran parte de los minutos, situación que se compensó con los goles de Soldado, zarpazos de brillantez individual esporádica, y las debilidades del Almería, un equipo voluntarioso pero sumamente limitado frente a rivales de la entidad de los de Mestalla.
El centro del campo es la argamasa que apuntala la solidez de todo un equipo. Ha de aportar coherencia y organización ofensiva, además de suponer un primer filtro que deseche acciones atacantes del rival. Es un sostén imprescindible para que un conjunto brille por su juego, y para que realmente sea superior al contrincante. Se podrá ganar o perder, pero sin centro del campo hay pocas posibilidades de hacer un buen partido, tal y como se entiende en la actualidad este concepto.
Frente al Almería, como decíamos, el Valencia no tuvo el protagonismo mínimo necesario de su medular. Ello generó que los de Oltra tuvieran más posesión y dominio del esperado. Además, el conjunto che tuvo que recurrir al juego directo para dar salida al esférico, lo cual dotó a su fútbol de una pátina de previsibilidad que dificultaba la llegada al área de Diego Alves. Sólo por las bandas, con el inspirado Joaquín, por la derecha, y los jóvenes Alba y Mata, por la siniestra, el equipo encontró espacios para llegar a la meta de los andaluces.
De Tino Costa en la creación ni rastro. El argentino corre kilómetros que son poco constructivos para el juego del equipo. No consigue canjearlos por la racionalización y la calma que sus compañeros requieren. Es importante la reinserción futbolística de Éver Banega para volver a dotar de cabeza al fútbol valencianista.
En partidos como el del pasado domingo puede que no haga falta mucho más que dos ocasiones para llevarse los tres puntos, pero en contiendas de mayor enjundia sí que se necesitará algo más que los balones largos de Guaita, Maduro y Costa, para hacer un partido que contente a la afición valencianista.