El entrenador madridista presenta un bagaje corto a lo largo de su carrera deportiva como manejador de grupos, aunque ayudó a Carlo Ancelotti en la campaña de la Décima. Ahora con la eliminación del City en semifinales ha llegado a su primera final europea y se juega las aspiraciones al título liguero contra el Valencia.
Zinedine Zidane, Balón de Oro en 1998, es un referente en el mundo del fútbol a nivel planetario, aunque su bagaje como entrenador se reduce al Real Madrid Castilla, donde no lo hizo mal del todo, pero era una categoría en la que le costó adaptarse y en la que el desconocimiento de los rivales y de los intríngulis que marcan estas categorías le pesó. Además hubo polémicas con el tema de su habilitación o no como entrenador y con otros técnicos como Paco Jémez.
Desde que se sentó en el banquillo blanco sustituyendo a Rafa Benítez ha tenido en un primer momento una época de apogeo, con los primeros partidos que se saldaron con goleada, pero después la serie de malos resultados de visitante en Liga le lastraron en la competición de la regularidad. Su paso en Champions fue bueno hasta el casi descarrilamiento frente al Wolfsburgo, pero ha conseguido llegar a Milán frente al Atlético.
La remontada frente a los germanos sumado al caos tremendo en el que entró el Barcelona ha facilitado mucho su labor. De hecho su victoria en el Nou Camp ha sido un momento clave y de refuerzo en su posición al frente de las estrellas blancas.
Como futbolista fue leyenda y campeón del Mundo con Francia en 1998, aunque tuvo sus momentos polémicos, con expulsiones y piques puntuales, además de su cabezazo a Materazzi en la final del Mundial 2006.
Ahora contra el Valencia habrá que ver si sigue apostando por las rotaciones ligueras, que será lo más seguro. Casemiro y Lucas han sido sus grandes apuestas y curiosamente fueron las mismas que usó Rafa Benítez. El cambio de actitud de los jugadores blancos ha sido decisivo.