Pablo Andújar redondeó la mejor de sus semanas eneste 2015 tras superar al verdugo de Rafael Nadal, Fabio Fognini, por 6-1 y 6-3. Por su parte Ferrer venció a KohlSchreiber 6-3, 7-6 (5) y ambos amigos se enfrentarán por un lugar en la final en Conde de Godó.
El nacido en Cuenca se siente bien el tierra batida y se nota. En la superficie roja siempre se ha visto lo mejor de su carrera tenísitica. No sólo en los tres títulos obtenidos en Casablanca (2) y en Gstaad sino en aquel Master 1000 de Madrid del 2013 en el cual llegó a la semifinal dejando en el camino a tres top 20.
Pero no sólo la estadística apoya a Pablo Andújar, ya que el mismo tenista es un reconocido amante de la arcilla, la superficie donde más se siente cómodo y le hemos visto grandes actuaciones en los torneos ya mencionados u otros como en Rio, con un titánico partido ante Nadal a tres sets donde llevó al mejor jugador de tierra batida de la historia hasta el límite de sus posibilidades.
Pero había llegado a Barcelona con ganas de revertir un año no tan beneficioso para él en singles. Y lo ha demostrado. Superó a Albert Ramos, un clásico de la tierra, al hombre record de la Copa Davis Leonardo Mayer y a un Feliciano enrachado.
Llegaba el momento de enfrentar a Fognini, verdugo de Nadal y uno de los mejores en la superficie del certamen y del circuito. Alguien a quien nunca había podido vencer. Hasta hoy, porque siempre hay una primera vez para todo. LA irregularidad y temperamento de Fognini le traicionó de entrada y el afincado en Valencia no perdonó: en apenas 30´, 6-1 para el español. Un golpe del cual el de San Remo no se pudo recuperar, paseándose con su displicencia cuando habitualmente no está en su día y el talento lo abandona, fruto de su irregularidad.
A quien el talento no abandonó fue a Adújar, que no desperdició la oportunidad que le brindaba su rival y lo finiquitó en otros 35´con un gran nivel y solvencia a pesar de perder algunos saques.
Ahora enfrentará a Ferrer en la semifinal, alguien muy conocido para él y con quien mantiene una cierta cercanía y amistad. Una dura parada, aunque la última vez que Pablo accedió a una semifinal fue en Gstaad, donde fue campeón.