Goran Dzokic se jugaba el cuello en el partido ante Naturhouse, los rojiblancos hicieron una llamada a sus aficionados para llenar el ovni y de esta forma crear la magia que la temporada pasada les salvó del descenso. Los visitantes tampoco venían a pasar el rato, por detrás les apretaban y los de delante se veían cada vez más lejos.
Arnau Alonso | NOSTRESPORT.COM
Goran Dzokic se jugaba el cuello en el partido ante Naturhouse, los rojiblancos hicieron una llamada a sus aficionados para llenar el ovni y de esta forma crear la magia que la temporada pasada les salvó del descenso. Los visitantes tampoco venían a pasar el rato, por detrás les apretaban y los de delante se veían cada vez más lejos.
El partido no tenía un claro candidato a llevarse el triunfo, los primeros minutos con una igualdad máxima en juego y goles dieron a los locales las esperanzas suficientes para ponerse por delante. A pesar de las bajas de Muiña, Dzokic y Nebot los saguntinos se pusieron manos a la obra para manejar a su antojo el resultado.
Se aferraron fuertemente al partido y obtuvieron recompensa, una diferencia de 4 goles, difuminada en los
últimos minutos por los riojanos que lograron recortar distancias. Al final de la primera parte resultado de 15-13. El objetivo valenciano seria defender duro y encarrilar el partido con sudor y sangre.
Naturhouse supo reaccionar y le dieron la vuelta al marcador pero no lo suficiente, Puerto Sagunto sacó las garras con el ánimo de su público y volvió a apoderarse del mando del partido. Los últimos minutos fueron los decisivos para que los dos puntos se quedaran en casa. Alser tiró del carro y logró la victoria. Una victoria trabajada, al final 34-31, un resultado que hace respirar a el entrenador local, Goran Dzokic, y puede
servir como tirón en los próximos encuentros.