El Levante acabó cediendo los tres puntos frente al Real Madrid por 2-1 en un encuentro marcado por la lluvia, que afectó al terreno de juego, y las decisiones arbitrales. El empate de Ángel tras el gol en la priimera parte de Ronaldo no sirvió para que los tres puntos se quedaran en Orriols.
Cristina Lamoncha | NOSTRESPORT.COM
Nada hacía prever el partido que se iba a vivir en el Ciudad de València entre el Levante y el Real Madrid. Los dos equipos llegaban más igualados que nunca al encuentro, con tan solo tres puntos de separación en la clasificación. La buena racha del Levante en los últimos partidos en casa, donde nadie antes había sido capaz de ganar en lo que va de temporada, era tan solo uno de los factores que hacían el encuentro más igualado que nunca.
La lluvia se convirtió en protagonista, y condicionante el partido. Tras estar toda la tarde lloviendo en Valencia, el terreno de juego se encontraba seriamente perjudicado, hecho que condiciono el desarrollo del partido. Los que no fallaron fueron los 20.805 espectadores que, pese a la fuerte lluvia, llenaron las gradas del Ciutat de València.
Tan solo dos minutos después de que comenzara el partido, la polémica hizo acto de presencia. Cristiano Ronaldo recibió un golpe de David Navarro que le partió la ceja. Con la cara sangrando, Ronaldo fue trasladado a la banda, donde durante varios minutos fue asistido. Como confirmó Mourinho en rueda de prensa, el luso perdió parcialmente la vista del ojo y fue sustituido en el descanso porque no veía bien y estaba mareado.
Tras el incidente entre Navarro y Cristiano, el Levante tuvo varias ocasiones que rozaron la portería defendida por Iker Casillas. Las faltas e interrupciones también fueron protagonistas de un encuentro muy duro donde hubo entradas realmente feas, y que estaban en ocasiones muy lejos del reglamento.
Ballesteros fue el primero en ver la tarjeta tras una falta sobre Callejón, y Cristiano Ronaldo la vería luego por controlar un balón con la mano. El mismo Ronaldo sería el protagonista del primer gol del Madrid, que se adelantó en el marcador tras un rechace. La rabia del jugador celebrando el gol dejó ver como no era un simple partido para el Madrid. La rivalidad y tensión entre ambos equipos se palpaba en el ambiente.
Tras el gol de Cristiano, el partido se descontroló por momentos, y el árbitro, Muñíz Fernández, no estuvo a la altura del encuentro, que se le fue en ocasiones de las manos. Con el cabreo de la afición levantinista se llegó al descanso en el Ciutat de València, donde la lluvía seguía dificultando el transcurso del encuentro.
Si la primera parte había contado con tensión y polémica, la segunda superaría con creces al primer tiempo. Con Ronaldo en el banquillo, Mourinho introdujo un cambio táctico dando entrada a Albiol. El Levante salió muy enchufado y Juanlu tuvo en sus pies el empate. Corría el minuto 46 en el marcador, y Casillas tuvo que salvar a su equipo.
Juan Ignacio Martínez sabía que debía de introducir algún cambio, y decidió que era el momento de Ángel, que sustituyo a El Zhar en el minuto 54. El cambio le salío muy bien a JIM, puesto que sería el mismo Ángel el que pocos minutos después marcaría el gol del empate. Con el marcador igualado de nuevo, el partido se había quedado roto. La polémica volvería a aparecer en Orriols tras un polémico penalti a favor del Madrid que acabó parando Munúa a Xabi Alonso.
Los aficionados levantinistas enloquecieron tras la gran parada de Munúa al lanzamiento desde los 11 metros. El que no fallaría sería poco después Morata, que en el minuto 83 marcó el que sería el 2-1 definitivo. El canterano, que apenas está contando para el entrenador portugués, ni celebró el gol con su entrenador. JIM, que tenía a Lell preparado en la banda para salir cuando se produjo en gol, introdujo en el campo a Míchel y Rubén, que sustituyeron a Barkero y Diop.
Tras un empate y cinco victorias en casa, el Levante cedió los primeros puntos de la temporada como equipo local en un partido de gran rivalidad entre dos equipos que acabaron teniendo, al parecer, más que palabras ya en la zona de vestuarios. Los mismos jugadores del Levante han reconocido que el ambiente se calentó, al parecer, después de que Pepe celebrará en los vestuarios la victoria como si de la Champions se tratase. La polémica no se quedó solo en el terreno de juego, sino que también se acabó trasladando a los vestuarios.