sábado, septiembre 19, 2026
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#ElTribunero|| Los partidos del lunes

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Tiempo de lectura: 2 minutos
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Por Carlos Vicent

El lunes siempre es un día difícil. El lunes siempre es el día de la vuelta a la rutina. El lunes no es día de fútbol y, a día de hoy, el Valencia jugará muchos lunes. Un Valencia de no poder dominar un partido con un bonito juego. Un Valencia que nos hace sentir impotentes ante el declive de calidad vivido. Un Valencia que no puede pasar del empate en Ipurua y coquetea sin rumbo por la zona media-baja de la tabla. Otro partido más en el que la afición podía agarrarse a cualquier ápice de ilusión posible y en el que no se consigue sacar nada claro. Y así van doce.

La dinámica en la clasificación es pésima. Los tres puntos vuelven a esfumarse en la última ocasión del choque en los pies de un conocido reincidente que no debería vestir más la elástica blanquinegra. La creación y distribución del esférico vuelve a ser carente, sin ideas, agravándose el problema si el rival presiona arriba, con lo que se obliga a jugar al clásico ‘pelotazo y amunt’. Si a ello le añades los nulos refuerzos revulsivos que pueden decantarte el rumbo del partido partiendo desde el banquillo (sin mencionar la tardía reacción a la que ya nos tiene habituados Javi Gracia), la fórmula resulta inútil, inefectiva y nula. En definitiva, ver al Valencia aburre, deprime y llega hasta molestar.

Las esperanzas comienzan a flaquear para los que aún queremos creer en unas aspiraciones más dignas del equipo, pero cuesta. Los síntomas carentes detonan las ilusiones, convirtiéndolas en delirios momentáneos. El hecho de estar dependientes constantemente de la actitud de los jugadores y la intensidad, pero no del juego o el dominio es el reflejo de lo que pasa. Espejismos de lo que queremos ver del Valencia, aunque la realidad sea muy diferente. Es difícil asimilar la pena que da el club, el equipo y la institución, y todo ello se plasma en el verde. Las dudas e inseguridades de los futbolistas cuestan fallos, pero con todo lo sucedido parece que no se puede llegar a más. El miedo a no entrar a Europa puede transformarse en un miedo a entrar en un limbo deportivo paralizante.

Al final, si no juegas el fin de semana es porque te lo mereces. El resto de equipos divierte y entretiene, mientras que tú no. El Valencia es plano, tedioso, predecible e inerte. Esperemos que la agonía que se ha vivido en estos doce primeros partidos cambie radicalmente porque, si no es así, la temporada se va a hacer muy larga. O los resultados tienen que llegar ya o el fútbol en la ciudad del Turia pasará a ser algo secundario. Algo en segundo plano. Algo sin tanta importancia como la tuvo antaño. Algo que se muere poco a poco.

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Carlos Vicent
Carlos Vicent
Graduado en Periodismo. Fotógrafo y Redactor de deportes y cultura

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