Garbiñe Muguruza superó en dos sets a Serena Williams por 7-5 y 6-4, se coronó campeona de Roland Garros logrando el primer Grand Slam de su carrera y terminó con una sequía de 18 años sin ‘Majors’ en el tenis femenino.
Un año después pero en distinto escenario, la gran promesa – que ha dejado de serlo hace rato- del tenis español femenino volvía a cruzarse con Serena Williams tras caer ante la norteamericana en la final de Wimbledon.
El lugar sería el Estadio Phillipe Chatriere, hogar de tantos laureles logrados por Rafael Nadal y la superficie favorita de la tradición española, inclusive la misma superfiie donde la pequeña Garbiñe aprendió a jugar al deporte que tanto ama.
«Creo que las dos estábamos muy nerviosas. Estaba realmente jugando para ganar el partido, así que no estaba realmente pensando en quien tengo delante o en donde estoy jugando», expresaba luego de la victoria la flamante campeona. Ganarle a Serena Williams en la final de un Grand Slama es toda una hazaña.
«Yo me decía, ‘Vamos, ve a por el partido.’ Y sólo me dije, ‘Garbiñe, tranquila, no te pongas nerviosa. «Sabes, he practicado toda mi vida por este momento», expresó la española. Y así fue, con tanta frialdad para quebrar y quedarse 3-2 en el primer set, hasta para cerrar el segundo, la hispano-venezolana jugó una final con tanta frialdad como con tranquilidad para cerrar el partido con un globo de revés. ¡Enhorabuena Garbiñe!