domingo, junio 7, 2026
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Holanda, la maquinaria perfecta

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Se conoció a la selección de Holanda del Mundial de 1974 como una revolución en el fútbol mundial. Michels como arquitecto, Cruyff como armador y creación y nombres como Krol, Resenbrink, Neeskens y Rep saltaron a la historia del fútbol grande tras años de ostracismo en los mundiales. Era la maquinaria perfecta y la máxima expresión del fútbol jamás vista. Casi perfecta, según los alemanes.

El estilo como bandera e identidad

Hubo equipos que además de ser época, marcaron una revolución. Es el caso del Wunderteam de Austria del 34, Los violines de Hungría en el 54 y Brasil entre 1958 hasta 1970. Pero la revolución máxima llegó en el 74 durante el Mundial de Alemania Federal, donde Holanda saltó a la historia grande del fútbol mundial.

La famosa «Naranja mecánica» del 74 hizo una verdadera revolución de la mano de Rinus Michels desde el banquillo, y Johan Cruyff como maestro de orquesta de otros como Rud Krol, Johny Rep, Johan Neeskens y Rob Resenbrink entre otros.

Un mecanismo casi perfecto para entrar en la historia grande

El fútbol total, inspirado en el Ajax multicampón a principios de los 70´s, el concepto y funcionamiento técnico y táctico fue llevado por sus orquestadores, Michels y Cruyff, a la selección holandesa. Se lo denominaba «La Naranja mecánica» debido a su funcionamiento ofensivo casi mecánico en la que consistía en el casi perfecto ocupamiento de los espacios, y los famosos reelevos que hoy es casi parte del manual.

Cuando un jugador se proyectaba en ataque de acuerdo a sus virtudes, el jugador más cercano se encargaba de reemplazarlo. El mote se debió a la famosa novela furor de 1962 de Anthony Burgess luego adaptada por el cineasta Stanley Kubrick en el 71, que se transformó en una película de culto.

Antes de aquel mundial, y a pesar de caer ante la Alemania Federal de Beckenbauer en la final con gol de Gerd Müller, Holanda apenas había aparecido en dos mundiales: en Italia 34 y Francia 38 sin destacarse. Pero llegó a la Copa del Mundo de 1974 ganando al primer campeón Mundial, Uruguay por 2-0, a Bulgaria 4-1 y con un empate con Suecia. Ya en segunda ronda siguió sorprendiendo con una goleada 4-0 a Argentina, 2-0 a Alemania Oriental y un asombroso 2-0 ante los sobrevivientes del Brasil campeón del 70 con Rivelino y Jairzinho entre otros.

Pero la maquina perfecta encontró a su bestia negra. Mejor dicho, a un mecánico que desarme a la Naranja. LA Alemania dirigida por Helmut Schön, capitaneada por Beckenbauer, quien levantaría la Copa y acompañada por Paul Breitner, Wolfgang Overath y el bombardero Gerd Müller. Fue 2-1 con remontada para los locales en el Olímpico de Munich. Para muchos, una injusticia del fútbol que aquel equipo no se haya consagrado.

Quizá es cierto eso de que las finales no se juegan, se ganan. Pero a pesar de no haber sido campeona, le bastó a Holanda haber cambiado el fútbol para siempre. La historia, no la escriben solo los que ganan.

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