El centro del campo groguet tiene un objetivo y no es otro que impedir las combinaciones y los pases milimétricos del croata y del alemán mañana. La dupla europea está funcionando muy bien para la sala de máquinas de los de Zidane, como se demostró contra el Espanyol.
Ahí, en esa parcela ancha, el poderío físico es el que se debería imponer para tener opciones y ser un ‘campo de minas’ para la zona de creación madridista.
La precisión de los pases, velocidad mental y de ejecución y los cambios de orientación de la media blanca es un punto fuerte de los del preparador galo.
La campaña que se está marcando el croata en el centro del campo madridista está siendo de las mejores desde que aterrizó en Concha Espina. Es uno de los mejores centrocampistas del planeta fútbol. Clarividencia, visión de juego, luces encendidas, desplazamiento con el exterior… un fenómeno. Por su parte, el germano otorga regularidad y consistencia.
Cracks en la medular
Este factor da lugar a muchas jugadas de peligro del Real Madrid. Contra los periquitos supieron controlar y no sufrir.
Cerrar los espacios y evitar las vías de agua en el centro del campo para que así no alimenten a los delanteros es la clave para empezar a construir un buen partido.
Con espacios y en velocidad este Real Madrid es imparable, por lo que hay que hacer un partido cerrado y con una formación sobre el verde de pocos metros entre las líneas.