David Ferrer no logra aclimatar sus condiciones sobre la superficie verde. En su primer partido de preparación para Wimbledon sucumbió en la primera ronda del torneo ATP 250 de Hertogenbosh ante el belga Xavier Malisse (7-6 y 6-3), por lo que no podrá revalidar el título conseguido el pasado año.
José Soler Amorós I NOSTRESPORT.COM
David Ferrer no logra aclimatar sus condiciones sobre la superficie verde. En su primer partido de preparación para Wimbledon sucumbió en la primera ronda del torneo ATP 250 de Hertogenbosh ante el belga Xavier Malisse (7-6 y 6-3), por lo que no podrá revalidad el título conseguido el pasado año.
Tras alcanzar su primer final de un Grand Slam, el tenista de Jàvea no podía alcanzar con mejores sensaciones su estreno en hierba. La bestia tenística arrancaba su preparación para Wimbledon en el campeonato ideal. Holanda traía gratos recuerdos al español, ya que el municipio de Bolduque le ha supuesto las dos únicas alegrías de su carrera deportiva sobre un suelo más natural de Londres que del norte de Europa. Los títulos cosechados en 2008 y 2012, y los magníficos registros, 12 triunfos y una derrota, prometían un dulce debut.
Sin embargo, una vez sobre la pista, se observó un David desconocido, sin armas para contraatacar ni para restar el efectivo servicio de Xavier Malisse. El de Jàvea sobrevivió el primer set hasta el tie break, sufriendo cuando el turno de saque le correspondía. Los ataques continuos del rival desvanecían cualquier opción de rotura y el belga acabó llevándose la primera manga.
Reacción fallida
A Ferrer le tocaba remar a contracorriente, pero su espíritu campeón cambia sobre el césped. Hertogenbosh era un torneo afín, pero ni siquiera los números sirvieron para obrar la remontada. El español dejó escapar la única oportunidad de creer en la siguiente ronda cuando a principios del segundo set perdió un break que tenía encarrilado con 0-30.
A partir de ahí, las esperanzas se fueron al traste junto a la concentración de David, que cedió el último y decisivo set por un 6-3 ante un contrincante que, pese a ser el 60º del mundo, volvió a demostrar que no todos los grandes logran habituarse al césped, sobre todo los españoles. Ahora toca ultimar los preparativos para Wimbledon, único grande en el que David no ha pasado de los cuartos de final.