La Francia campeona de Zidane aterrizaba en el Olímpico de Seúl sin el astro pero con Henry y Trezeguet. La humilde Senegal, que se estrenaba en los mundiales lo avergonzó frente al mundo con su propia clase. Como sucedió con España ayer, la maldición del campeón volvía a aparecer.
Llegaba junio del 2002 y todo el mundo quería ver a la Francia de Zidane que había deslumbrado a todos cuatro años antes humillando a Brasil en la final. Pero sucedió lo mismo que con España, deslumbrando con su buen fútbol no fue lo mismo cuatro años después a pesar de mantener la gran mayoría de los jugadores que se habían consagrado en el Mundial pasado.
Enfrente estaba Senegal, que no sólo le ganó al campeón en su estreno mundialista sino que le ganó a su maestro: la gran mayoría de sus jugadores militaban en la Liga Francesa y su técnico, era el francés Bruno Metsu y a Buba Diop (quien marcó en el partido) y El Hadji Diouf como figuras.
Senegal se animó a más y salió ganando ante una Francia que se había dormido en los laureles de la gloria.