Los números de Pako Ayestarán desde que está en el banquillo valencianista están siendo peores, lamentablemente, que los del propio Gary Neville. Un punto menos totaliza el vasco en su andadura, traumática, al frente del banquillo ché.
La etapa del inglés fue una de las más negativas de la trayectoria del Valencia en Primera, con la goleada en el Nou Camp copera incluida. Pero la marcha del conjunto de Mestalla no ha emergido con el cambio de riendas. El ruido que provocaba el británico no es tal en la figura de Ayestarán, pero los resultados son igual de malos. Ahora se plantea la posibilidad de modificar el esquema de juego para introducir un 4-4-2, lo cual genera dudas por la planificación realizada sobre las características del plantel.
Otro punto que le resta credibilidad en el cargo es su escaso bagaje en los banquillos y que los aficionados lo ven como perfil bajo. Las ventas de las estrellas de la plantilla este verano (André, Alcácer, Mustafi) e incluso jugadores de su gusto (Javi Fuego), denotan que con un entrenador de más peso específico y más fuerza ante la cúpula esto no hubiera ocurrido exactamente así. Hubiera ejercido más presión y autoridad.
Los próximos encuentros ligueros son clave para el futuro al frente del banquillo de la entidad.