Con la desilusión por bandera y el drama acechando en cada jornada, el Hércules de Alicante vive con agonía el tramo final de una temporada mal planificada. Pésimos resultados, decisiones equivocadas y guerras internas han convertido un proyecto destinado al ascenso en una pesadilla sumergida en el pozo de la clasificación de la Liga Adelante. Quique Hérnandez, entrenador del equipo, y Javier Portillo han compartido sus sensaciones con Nostresport de cara a la recta final de una campaña que sin duda no caerá en el olvido.
José Soler e Iván Martínez | NOSTRESPORT.COM
Con la desilusión por bandera y el drama acechando en cada jornada, el Hércules de Alicante vive con agonía el tramo final de una temporada mal planificada. Pésimos resultados, decisiones equivocadas y guerras internas han convertido un proyecto destinado al ascenso en una pesadilla sumergida en el pozo de la clasificación de la Liga Adelante. Quique Hérnandez, entrenador del equipo, y Javier Portillo han compartido sus sensaciones con Nostresport de cara a la recta final de una campaña que sin duda no caerá en el olvido.
El Hércules empieza a ver la luz al final del túnel en una de las temporadas más convulsas de la historia de la entidad alicantina. El equipo inició con mal pie una temporada planificada desde un primer momento para pelear por el ascenso, y que le llevó a caer en el pozo del descenso desde la primera jornada hasta la actualidad. Ahora, tras una serie de partidos consecutivos puntuando, el equipo ha logrado realzar el vuelo y colocarse a un solo punto de la salvación.
La pasada semana, el club blanquiazul perdió una oportunidad única para salir del descenso. Con nueve jugadores sobre el terreno de juego, el conjunto alicantino disfrutó de una pena máxima en el minuto 93 para romper el 1-1 ante la Ponferradina. Por desgracia, Braulio erró el lanzamiento y un nuevo acto de infortunio se cebaba con los alicantinos, pese a que las derrotas de Huesca y Mirandés hacían bueno el resultado. “Creo que la mala suerte nos sigue persiguiendo, hacemos muchas cosas bien y luego fallamos el penalti que es una desgracia”, afirmó Portillo.
No obstante, lejos de dramatizar sobre la ocasión desaprovechada, el ariete sabe que el fútbol siempre da una segunda oportunidad para poder abandonar la zona del descenso. “El tren suele pasar dos veces y lo tenemos que coger”, sentenció el atacante.
La próxima jornada, el Hércules visita la casa de un Jerez casi descendido, que tiene la obligación de ganar para poder seguir aspirando a la permanencia. Portillo no se fía y declaró que “hay que afrontar el partido con la máxima humildad posible y tener respeto al rival, porque no es un equipo que esté matemáticamente descendido y porque en el Rico Pérez nos dio un repaso”.
“El Jerez no está descendido y aquí nos dio un repaso. Tenemos que ir con humildad”, opina Portillo
Sobre su futuro, Javi Portillo demostró estar muy a gusto: “Si todo va bien y Dios quiere seguiré aquí el próximo año. Quiero retirarme en el Hércules”.
Héroe de reemplazo
El equipo se encuentra ahora en una situación favorable en comparación con jornadas anteriores, cuando la salvación parecía un objetivo inviable dadas las circunstancias. Gran parte del mérito cosechado reside en la instrucción de Quique Hernández, artífice de tal remontada. El técnico, que ya vivió un descenso a la categoría de plata con el cuadro alicantino, regresó en la undécima jornada para sustituir a Mandiá y enderezar un barco hundido.
Al principio, las piezas tardaron en cuajar, pero el preparador valenciano ha logrado guiar al Hércules a su recta final con vida, y así lo reconoció Portillo: “Quique tiene para mí toda la responsabilidad de la mejoría del equipo. Es el hombre que nos está ayudando a salir de ésto, y si lo logra será, por así decirlo, el teniente que lleva a su ejército”.
Y es que si alguien confía de verdad en las aspiraciones del club, ese es su entrenador. “Llegamos a estar a nueve puntos de la salvación. Ahora mismo continuamos en zona complicada pero dependemos de nosotros, y aquí en nuestra casa y con nuestra afición, creo que contamos con cierta ventaja”, invocó Quique.
Sin embargo, el míster del Hércules no olvida los malos momentos que tuvo que superar el equipo para salir del bache: “La situación era muy dura, los jugadores tenían problemas para salir del campo, la gente estaba muy cabreada con el equipo, y después llegaron los líos sobre Sergio Fernández, García Pitarch, Portillo…”.
Además, el entrenador blanquiazul prosiguió explicando los problemas que aún arrastra la plantilla pese a su mejorada versión, y que achaca a contratiempos como la adaptación física de jugadores en paro que llegaron en Navidad.
“El equipo en concurso, con fichajes que llegaron acabada la pretemporaada, la incorporación. Todo muy enrevesado, muy peligroso… pero afortunadamente estamos en disposición de luchar por la permanencia. No ha sido ni será un camino fácil”, matizó el míster.
En esa misma línea siguió Javier Portillo acerca de las polémicas salidas nocturnas de algunos compañeros: ““Yo no diría que hubiese falta de compromiso por parte de algunos jugadores, pero sí es cierto que no se portaron como debe portarse un profesional. Debemos manejar las situaciones y saber cuando se sale y cuando no”.
"Es cierto que algunos jugadores no se portaron como profesionales del Hércules", afirmó Portillo
Cambio de sistema
Tampoco supuso una tarea fácil para Quique reconducir al equipo sobre el césped, cambiando continuamente el sistema en busca de la tecla perfecta: “Tácticamente hemos ido adaptándonos a las circunstancias y al estado de forma de los jugadores. Estábamos jugando con un 4-1-4-1 y no nos salió bien. Después, pasamos al 4-4-2 y en casa nos funcionó mejor”.
Con vistas al futuro, Quique Hernández admitió conversaciones con el club para renovar su contrato, pero a su vez avisó de que “sería un error pensar en el año que viene”. “Si se consigue el objetivo habrá tiempo de pensar en el próximo año”, aseguró el técnico.
Superados los conflictos y centrados única y exclusivamente en lo que realmente importa, Quique y Portillo esperan lograr el objetivo de la salvación, reemprendiendo el rumbo de un equipo que merece un sitio en la mejor competición del mundo. A la pregunta de si el Hércules permanecerá otra campaña más en Primera, ambos confirman rotundamente: “Sí se puede”.