Rosberg fue el más rápido sobre la pista del Albert Park de Australia en la primera carrera del Campeonato del Mundo 2016 de Formula 1. Los Mercedes volvieron a ser los grandes dominadores, pese al mal arranque de la prueba, en la que los Ferrari se pusieron los líderes en la salida y parecía que iban a poner en apuros a la marca alemana.
Pero poco a poco tanto el germano como Hamilton demostraron la superioridad de sus motores y se pusieron en las dos primeras plazas, desbancando a Vettel al tercer lugar del cajón.
Ricciardo y Massa completaron una gran carrera, en puestos de honor, así como la sexta plaza del piloto de Haas, escudería novata en el Gran Circo.
Papel de los españoles
Por su lado Sainz fue noveno, en una lucha sin cuartel con su compañero de marca, y Fernando Alonso tuvo un accidente gravísimo con Esteban Gutiérrez, del que milagrosamente salió ileso. Su nuevo monoplaza salió literalmente volando, al no poner el asturiano adecuadamente su coche al realizar el adelantamiento al sudamericano, y trazar demasiado cerca la acción, que por efecto del rebufo tremendo que se produjo, hizo que chocara contra la parte trasera del vehículo que le precedía, a unas velocidades de la más altas de todo el certamen.
Sin embargo, el español no tuvo consecuencias, y, en cambio, el amasijo de fibra de carbono y de diversos componentes con los que se crea un monoplaza de Formula 1 resultante, da idea del violentísimo percance acaecido en Las Antípodas.
Ahora el expiloto de Ferrari debe pensar en centrarse en la próxima prueba en territorio asiático y estudiar qué pudo pasar en el accidente para que no se vuelva a repetir.