El entrenador balcánico se mostró apesadumbrado tras la debacle contra el Swansea, tras la manifestación de los aficionados en la puerta. Mientras el público pitaba Djukic dijo “el equipo quería lavar la cara mostrada, pero si las cosas no salen, es difícil y narrar contra corriente más tras la expulsión. Anímicamente estamos muy mal. Las soluciones son seguir trabajando”.
Además dijo: “El presidente no ha bajado, pero sabe que estamos sufriendo”. También afirmó que: “No temo por mi cargo, pero el equipo está en un momento muy duro”. “Me siento mal, como la afición. Pero hay que seguir trabajando”. Además “nadie tiene la varita mágica, ni puedo prometer nada. Hay que resetear”.
“La gente no puede estar contenta porque no nos lo hemos merecido y no pido apoyo a la gente y entiendo a los que nos silban, pero los jugadores quieren y la presión es enorme y no pueden dar tres toques. Todo esto les pesa”. «Nos cuesta mucho todo en este momento» concluyó.