viernes, septiembre 18, 2026
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EUROPA ES TARONJA (73-85)

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El Valencia Basket conquista en tierras rusas su tercero título continental (2003-2010) tras imponerse al Unics Kazan (73-85).

BALONCESTO es lo que le ha demostrado el cuadro taronja a toda Europa en esta final, y es que lo vivido en el encuentro de ida no fue más que un aperitivo (80-67). Los de Perasovic no han dado tregua a un equipo ruso que tratando todavía, de digerir el partido de la Fonteta apenas han sido rival para este colosal Valencia Basket.

Con mentalidad ganadora saltaron los valencianos al parquet del Basket Hall de Kazan. Atrás quedaba el colchón de 13 puntos, el de hoy era un partido nuevo y había que ganarlo. Pese al desatino inicial, fruto del nerviosismo de una final, los taronja se repusieron rápidamente y obtuvieron las primeras ventajas (2-7). Justin Doellman, MVP del partido, aparecía por primera vez desde la línea de tiros libres con la intención, para amargura rusa, de ser protagonista. Dicho y hecho.

El equipo tártaro fue todo menos equipo. Declarada su guerra particular, Goudelock se estrellaba contra la defensa taronja y con él, el resto de compañeros. El rebote tenía dueño, Romain Sato, con muelles por gemelos el centroafricano evitaba sus segundas opciones, dejando a los de Trinchieri con 4 tristes puntos al finalizar el cuarto (4-16).

Sólo unos segundos de cuarto fueron suficientes para constatar el descalabro ruso. Los valencianos morían en la pista con la filosofía de su técnico; defender, defender y defender. Con un ajuste en las ayudas casi perfecto, los interiores del Valencia Basket no dudaban en salir a parar cualquier penetración. Zisis con sus 2+1 abría una caja de pandora con regalito envenenado (7-17), y es que sumar de 3 en 3 se le da demasiado bien a los taronja. Pablo Aguilar y Rafa Martinez fusilaron desde el 6,75 con 5 triples consecutivos, mientras que el Unics daba gracias por sumar desde la línea de personal (14-32). Embriagados de confianza y con un marcador que lo permitía los del Turia se dejaron llevar, algo que no gustó nada a Perasovic que detuvo el encuentro para poner fin a esos ataques precipitados y encauzar de nuevo a los suyos. Había un título en juego y no podían permitirse ningún despiste. Por un momento pareció que el Unics empezaba a carburar, pero ahí estaba Doellman para apagar cualquier brote de acierto ruso (25-39).

Si en la Fonteta el Valencia ya empezó a inscribir su nombre en el trofeo, al descanso en Kazan se empezaban a sacar de la maleta las camisetas de campeones. Sólo con un milagro se podían reducir los 27 puntos de diferencia. Pero no hay mazazo moral más duro que salir a remontar el partido y toparse con Justin Doellman. Como un Déjà vu, un agónico Dejavú, el de Cincinnati les explicó, por si no quedó claro en el partido anterior, como se juega a este deporte. Ni cambios defensivos, ni dos contra uno, nada. No hay forma humana de detener a este hombre (27-44). Y por si la humillación era poca el ala-pívot del Valencia Basket le robaba de las manos el balón al nombrado como mejor jugador de la competición, que echaba mano de donde podía para pararlo. Si en algún momento el Unics Kazan tuvo opción de reengancharse al partido la antideportiva de Goudelock arruinaba toda posibilidad habida y por haber. “El marine” hizo lo que sólo él puede hacer; sumar 5 puntos en la misma jugada (37-58).

El partido estaba sentenciado y la competición tenía nuevo campeón, pero por respeto al rival los de Perasovic no bajaron los brazos. Desde el banquillo ruso se exigía mayor agresividad defensiva, algo que no se consigue con un simple chasquido de dedos (52-71).

Diez minutos separaban a los taronja de levantar la copa. Un simple trámite en el que Peras se permitió el lujo de no sacar a su estrella hasta los minutos finales del partido. Los jugadores rusos eran unos espectadores más del pabellón viendo como cada rebote era taronja. Con el resultado más que a su favor el Valencia Basket circulaba el balón y se dedicaba a tirar de media distancia, pero para frustración de algunos, todos los tiros entraban (65-85). El técnico croata también quiso hacer participe del triunfo al canterano Larry Abia.

El partido estaba ganado, ya no había que disimular y poco o nada importa un parcial 8-0 en contra cuando se está celebrando un título europeo (73-85).

Con el “We are the champions” de fondo los dos capitanes, Rafa Martinez y Serhiy Lishchuk (únicos supervivientes de aquel equipo que consiguió el título 2010) alzaron un trofeo que avala todo un estilo de juego. Y es que, el ataque gana partidos pero la defensa gana campeonatos.

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Redacción de nostresport.com Desde el 01/02/2023 informando del deporte de la Comunitat Valenciana

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