El Elche ha vuelto a estrellarse como visitante. Los de Fran Escribá monopolizaron el juego desde el pitido inicial, pero sólo pudieron lograr un empate ante un Xerez que disputó la mayor parte del segundo acto con un jugador menos tras la expulsión de José Vega. Sólo Fidel pudo dar el triunfo a un líder que volvió a carecer de mordiente en ataque.
José Soler Amorós I NOSTRESPORT.COM
El Elche ha vuelto a estrellarse como visitante. Los de Escribá monopolizaron el juego desde el pitido inicial, pero sólo pudieron lograr la igualada ante un Xerez que disputó la mayor parte del segundo acto con un jugador menos, tras la expulsión de José Vega. Sólo Fidel pudo dar el triunfo a un líder que volvió a carecer de mordiente en ataque.
Con el liderato en juego, el cuadro de Fran Escribá asumía las bajas de Xumetra por lesión, y de Edu Albacar por sanción, siendo Palanca y Beranger los sucesores para medirse en Chapín a un Xerez embalado hacia los puestos de playoff.
Los primeros instantes transcurrieron con ambos conjuntos tanteando alternativas, a la espera de conocer un dominador claro del encuentro que buscara con mayor osadía la portería rival.
Rebasados los primeros diez minutos, despertó un líder que no se agazapó y que mostró sus cartas protegiendo el esférico en su poder, con un Rivera muy activo en funciones defensivas y canalizando el juego cuando el Elche intentaba estallar en ataque. Aún así, tanto el guardameta Manu Herrera como Chema, pasaban inadvertidos.
Cumplido el minuto 30, Fidel apareció por sorpresa en su banda menos buena para estrenar el casillero de ocasiones. El onubense se inventó una preciosa jugada personal que finalizó con el esférico rechazado por un zaguero en boca de gol.
Era el primer aviso del Elche, que dominaba en mayor medida conforme se sucedían los minutos, pero que se marchó al descanso sin reencontrarse con esa eficacia de cara a portería que tanto le caracterizaba en jornadas anteriores.
A la vuelta de vestuarios, las tornas cambiaron. El cuadro andaluz se hizo dueño del esférico con un Elche más conformista que en la primera mitad.
Pese a ello, todo cambió en un abrir y cerrar de ojos. En el minuto 50, José Vega recibió la segunda amarilla, lo que dejaba al Xerez en inferioridad numérica.
A partir de la expulsión, el Elche quiso aprovechar las circunstancias y avisó pronto con un disparo de Palanca que salió demasiado centrado. Los de Escribá mandaban en posesión y domaban al rival, aunque sin poner en apuros al arquero Chema.
Poco después, el equipo franjiverde sufrió un nuevo contratiempo en forma de lesión. Javier Flaño entró al campo en lugar de un Beranger que, hasta ese momento, estaba cumpliendo a las mil maravillas en el lateral izquierdo.
Pólvora apagada
Con el calvario de las lesiones, el Elche comenzó a exigirse en tareas ofensivas. Coro y Palanca avisaron primero, aprovechando la superioridad con asistencias por encima de la defensa rival.
En el 67, Fran Escribá decidió agitar el banquillo y otorgar más mordiente en ataque con Pelayo y Powel en el campo, revulsivos para aportar llegadas de segunda línea y mayor ventaja en jugadas aéreas. Por su parte, el cuadro de Esteban Vigo incorporaba en sus filas a Pórcar para buscar la sorpresa a la contra.
En los instantes finales, el Elche supo encontrar más espacios y se volcó en el área local aferrado a Rivera y Fidel, los jugadores más participativos en filas ilicitanas. El propio Fidel fabricó una oportunidad similar a la del primer acto que la defensa azulona desbarató cuando Powel esperaba ya para fusilar las red.
Pese a que restaban minutos para la conclusión, el Elche buscó con más corazón que cabeza un milagro que se truncó con el pitido final.
Tras el empate, los de Escribá tienen la obligación de retomar la senda del triunfo ganando la próxima jornada al Alcorcón, ya que mañana pueden ceder el liderato si el Almería vence al Mirandés.