Espectacular la reacción del Valencia Basket en el Palau tras recibir esta semana la primera derrota de la campaña contra los galos del Limoges.
Cuando parecía que llegaría la primera derrota liguera contra un Barcelona revitalizado tras encontrarse el triunfo en Euroliga en Madrid, un gran conjunto valenciano se rehízo y asaltó el Palau, pese al arbitraje casero que posibilitó la prórroga.
Acabar la primera vuelta ganando al Barcelona y por tanto sin recibir derrota alguna provoca la primera vuelta perfecta y el orgullo para los aficionados. Aunque sólo sea un tema estadístico u honorífico demuestra hasta qué punto se ha confeccionado bien la plantilla y qué buena es la dirección técnica del banquillo.
Hamilton, Dubljevic, Rafa Martínez, Diot, Vives, San Emeterio… han completado una primera fase para enmarcar. Gran temporada y muy buenos resultados globales. Empezar venciendo al Real Madrid, vigente campeón de Europa, de Liga ACB y de Copa, en su terreno y concluir haciéndolo de la misma manera en Can Barça, evidencia el grado de éxito alcanzado. Incluso el calendario podía haber sido más halagüeño de haber disputado ambos choques de local.
Ahora hay que mantener el nivel competitivo hasta la Copa para aspirar a conseguir el segundo trofeo copero, tras el de 1998.