miércoles, noviembre 4, 2026
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Victoria sobre la bocina para los de Emery

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El submarino amarillo sumó los tres puntos en un partido complicado contra el Almería. El equipo de Unai se mostró frio y espeso, pero una genialidad de Parejo permitió a Jackson dar la victoria. La falta de intensidad fue la tónica del partido, salvo en los momentos posteriores del gol local. El conjunto andaluz cuajó un gran encuentro, quiso la victoria y lo intentó hasta el final, pero no pudo ser.

El Ciutat de Valencia acogió el partido de la jornada 11 de la liga española entre el Villarreal y el Almería. El partido empezó frio, como el ambiente que se respiraba en el estadio. Se notaba en el entorno que el equipo no venía de una semana habitual. El homenaje y minuto de silencio al vicepresidente José Manuel Llaneza fue un momento sumamente impactante y emocionante. El comienzo fue gris para los pupilos de Unai. Al inicio solo se escuchó animar a la afición visitante, así como el murmullo de los groguets buscando su localidad y ubicándose.

Los primeros minutos fueron de tanteo, el Almería puso el cerrojazo con la defensa de cinco y una línea de tres por delante. El combinado castellonense fue paciente y en el minuto siete de partido tuvo su primera ocasión de peligro. Un centro de Alberto Moreno desde la banda fue cabeceado por Samu entrando desde el franco contrario. El partido siguió en los mismo derroteros.

Las cartas estuvieron claras desde el comienzo. Los de Rubí venían a esperar y salir a la contra. Pero, si el equipo no encontraba los espacios, no tenía problema en conservar la pelota e intentar trenzar jugadas. Los Emery todo lo contrario. Desde el principio asumieron el mando del balón, pero sin arriesgar. El ritmo de juego lo marcó Parejo, de ahí la lentitud en movimiento de balón de un lado a otro en busca de espacios. La espesura fue una constante durante gran parte del primer tiempo.

La velocidad supuso el mayor problema del equipo local. Casi en ningún momento lograron sorprender a un Almería bien posicionado y generoso en el esfuerzo a la hora de cubrir huecos. Salvo algún chispazo de Alberto Moreno y Baena.

El Almería fue paciente y supo aprovechar el momento. En torno al minuto 30, Gonzalo Melero, quien volvía a “casa”, se benefició de un error en cadena del Villarreal. El central valenciano despejó un balón sin demasiado peligro, que fue a parar a los pies del centro del campo almeriense, quien tras un par de pases ubicó a Melero en la frontal del área y definió como un delantero de primer nivel.

El gol sentó de pena al Villarreal. Los errores se sucedieron desde ese momento. El Almería fue valiente y dio un paso al frente. Discutió el dominio del partido y se hizo dueño, por momentos, de él.

Solo hacia el final del partido, tras los pitos de la afición, pudimos ver un Villarreal un tanto más enérgico a la hora de atacar. Pero, a pesar de los esfuerzos, el marcador no cambió y nos fuimos con el 0-1 a favor de los visitantes.

La segunda parte comenzó casi por los mismos derroteros. Es cierto que la entrada de Jackson fue un soplo de aire fresco. Pero la frialdad siguió dominando el partido. El encuentro parecía que solo una genialidad podía cambiar el signo del mismo.

Un córner, magistralmente sacado por Parejo fue rematado por Baena. No fue el gol, ni el juego. Fue la amarilla en la celebración, y dedicación a Llaneza, lo que encendió al respetable. La afición grogueta cantó y pitó en contra del colegiado como hacía tiempo que no había visto en un partido. Desde ese momento hasta el final el ruido se volvió la tónica.

Desde el gol el partido fue otro totalmente distinto. La energía rebosaba por cada uno de los poros de los 22 jugadores. Parejo dio un paso adelante y se adueño del ritmo y el equipo lo agradeció. La entrada de Femenía también fue importante. Le añadió peligro por ese costado y atención en la zaga almeriense. El Almería no renunció al partido, lo cual benefició a los de Emery, y se fue hacía arriba a buscar la victoria.

Las ocasiones, no siempre claras y concisas, se sucedían. Estábamos ante otro partido, uno infinitamente más divertido que el que habíamos contemplado.

En el último minuto del partido una genialidad en forma de pase de Dani Parejo dejó solo a Jackson delante de Pacheco y lo fulminó. El estadio se vino abajo y celebró con jubilo la obtención de la victoria.

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