El Valencia se dejó en casa la actitud de los dos últimos partidos y volvió en Sevilla, frente al Betis, a ser el de las primeras jornadas. Un solitario gol de Salva Sevilla , en el que Alves pudo hacer más, dejó los puntos en el Benito Villamarín.
Guille Llopis | NOSTRESPORT.COM
Betis y Valencia medían sus fuerzas en el que podía ser el partido que confirmase la reacción valencianista. El equipo dirigido por Pellegrino buscaba su tercera victoria en menos de una semana en un campo que, en los últimos años, se le había dado muy bien. Pero no tanto esta vez.
Pellegrino decidió repetir la fórmula que tan buen resultado dio en Minsk, Bielorrusia, aunque con escaso éxito. Alves bajo palos y triángulo en una medular en la que Albelda debía alzar la voz, Gago llevar la batuta y Tino cargar el cañón. El reparto de roles, sobre el papel, estaba claro, aunque no pudo plasmarse sobre el campo.
La superpoblación de la medular che desenchufó a sus tres estiletes del resto del pelotón. Viera, Bernat y Soldado eran islas en sus respectivas parcelas, a las que rara vez llegó un balón en condiciones en 45 largos minutos. Tampoco las puntas de lanza valencianistas hicieron por generar por iniciativa propia.
Salva Sevilla metió el dedo en la llaga de un equipo de dudosa actitud. Se encontró un balón en la frontal del área y remató, con fuerza pero sin precisión, en dirección a un Diego Alves que estuvo en esa ocasión al nivel de sus compañeros. Mano blanda en un tiro más bien poco ajustado, que llegó a tocar sin llegar a despejar.
Desconectado y apático, el hoy equipo de azul jugó una primera parte blanda y concesiva. El Betis, sin necesidad alguna de vestir a Beñat de corto, dispuso del balón a su antojo y las ocasiones de su lado. El Valencia, a verlas venir. Medio partido tirado por la borda y la seguridad al descanso de que no en todos los campos funcionan los mismos sistemas.
La segunda parte pareció otra historia en el arranque. El Valencia subió una marcha la velocidad y un escalón la intensidad, lo que incomodó al Betis. Los andaluces, sorprendidos en el inicio, recularon y cedieron el mando al Valencia. La salida al campo de Banega por Albelda al descanso dio otro aire al equipo. Más y mejor posesión, llegadas concretas y un enlace directo con el ataque.
Pero tampoco el argentino está para echarse un equipo a las espaldas a estas alturas. El buen inicio se diluyó entre ocasiones no materializadas, como las que tuvieron Soldado y Viera, y el cronómetro jugaba en contra del Valencia. Conforme avanzaban los minutos, el Valencia dejó de ser el de la reacción y volvió a estar a merced del Betis.
Los andaluces retomaron el control para, en un final de partido en el que se jugó muy poco al fútbol, sellar la victoria. Banega se marchó a los vestuarios dando gracias por no haber sido expulsado por un codazo a un Nono que recordó al mejor Dani, quizá su antecesor en el cargo.
El Valencia dejó morir el partido buscando el gol con moderado ímpetu. Sólo Valdez parecía sentir como suya una derrota que buscaba revertir en cada balón, empresa en la que estaba tan solo como implicado. Paso atrás de un Valencia que recibirá la semana que viene al Atlético Madrid en un partido que podría decidir el rumbo que toman uno y otro equipo.