El Elche se aseguró el ascenso casi matemático en un derbi de locura en El Madrigal. Quedan quince puntos por disputarse y los de Fran Escribá la sacan once al tercer clasificado. Al finalizar la dura faena en Vila-real, los ilicitanos se sabían de Primera, aunque aún falte el último empujón. Nadie hubiera pronosticado esa alegría franjiverde al descanso, cuando el Villarreal era el que toreaba con temple y gracia, dominando a un rival que parecía fuera del choque. La reanudación fue otro mundo y, aunque pudo ganar cualquiera, la efectividad alicantina dictó sentencia.
- Fotogalería del partido entre Villarreal y Elche
Pablo Ramón Ochoa | NOSTRESPORT.COM
El Elche se aseguró el ascenso casi matemático en un derbi de locura en El Madrigal. Quedan quince puntos por disputarse y los de Fran Escribá la sacan once al tercer clasificado. Al finalizar la dura faena en Vila-real, los ilicitanos se sabían de Primera, aunque aún falte el último empujón. Nadie hubiera pronosticado esa alegría franjiverde al descanso, cuando el Villarreal era el que toreaba con temple y gracia, dominando a un rival que parecía fuera del choque. La reanudación fue otro mundo y, aunque pudo ganar cualquiera, la efectividad alicantina dictó sentencia.
El ambiente de El Madrigal también era de Primera. Se respiraba aroma a ascenso por unos y por otros. Era más que un encuentro, era dar un golpe de autoridad moral en una división tan igualada como la Segunda.
La corona en la tabla la tenía el Elche, pero el Villarreal de Marcelino estaba dispuesto a decir que no era menos que sus visitantes. Durante gran parte del partido fue así, pero al final la pegada de los de Escribá achantó a un Villarreal herido de muchísima gravedad. Los amarillos lidiaron peligrosamente y acabaron corneados. Los locales pusieron fin a una racha de catorce jornadas sin perder y la promoción se escapa a cinco puntos. Demasiados que remontar en muy pocas fechas. La promoción parece más que nunca el destino de un Villarreal que también tendrá que disputarla hasta el final –el séptimo, la Ponferradina, acecha solo a tres puntos-.
Javier Aquino marcaba la diferencia para el Villarreal
Como adelantábamos, el comienzo del duelo se tiñó de amarillo. El equipo castellonense desquiciaba a un Elche al que le temblaba el cinturón de campeón conforme pasaban los minutos. Todos los ataques del Villarreal estaban trenzados con belleza y la grada estaba disfrutando de su equipo, que estaba jugando los que eran los mejores minutos de la temporada. Y en un conjunto casi perfecto destacaba un nombre muy por encima del resto, Javier Aquino. Se notaba su ausencia y en cuanto ha vuelto al engranaje amarillo, el reloj ha vuelto a funcionar con precisión suiza.
A los ocho minutos y tras haber avisado ya con un par de internadas, el mexicano provocó un claro penalti que el colegiado no dudó en señalar. Aquino revolucionaba la matinal del domingo y Perbet rubricaba el gran inicio del Villarreal transformando la pena máxima. Tanto el francés como Gerard Moreno, delantero a tener en cuenta, permanecían muy activos en sus funciones, creando siempre peligro. Marcelino, hoy sí, había acertado con la pareja de delanteros.
El Elche, mientras, no existía. Poco había del sólido líder de hace semanas y mucho de los hombres que, en los últimos cinco choques, solo habían vencido contra el Xerez. Su suerte era que el Villarreal no traducía en más goles su dominio y, a la postre, eso decidiría la batalla. El plus de calidad de Aquino daba al submarino muchas opciones al llegar al área, pero nadie sentenciaba al líder.
El submarino no sentencia
Las más claras para aumentar diferencias las tuvo Gerard Moreno. Primero, una peligrosa cesión a Manu Herrera fue rematada inteligentemente por el canterano. Solo una pierna en la apelotonada barrera franjiverde evitó el segundo. Antes del medio tiempo, Bruno trazó un preciso pase que habilitó a Gerard en el uno contra uno. El catalán esperó demasiado y Manu Herrera cubrió bien. Previo a ello, Perbet había perforado la red de nuevo, pero el árbitro anuló el gol por un ajustado fuera de juego.
Lo que podría haber sido una ventaja psicológica de dos o tres goles quedaba tan solo en uno. Remontable, si el Elche cambiaba 180 grados. Visto lo visto en la primera, El Madrigal esperaba que los suyos sentenciaran en la segunda mitad. Nada más lejos de la realidad. El líder salió a ejercer de líder en el minuto 46.
Remontada relámpago del Elche
El runrún empezó a sentirse en la grada amarilla, que como su equipo, se empezaba a arrepentir de no haber cerrado las aspiraciones ilicitanas cuando pudieron. El Elche estaba muy vivo y los papeles aparecían cambiados. El Villarreal, aturdido y sin reaccionar, quedaba dominado por un Elche alegre en el ataque. Dos errores defensivos juveniles condenarían al submarino. Pronto llegaría el primer zarpazo, el del empate. Mantecón se internó por la izquierda y levantó la vista. Frente a él tenía a Carles Gil, libre de marca. El jugador cedido por el Valencia la colocó al palo largo y dio alas al Elche y a su afición. Cerca de 1.000 aficionados celebraban el tanto.
Sin tiempo para respirar llegó el segundo. Fue ocho minutos después y con Bruno Soriano perdiendo un balón donde nunca se deben perder. Generelo batió por arriba a Juan Carlos y el Elche estalló. En dos disparos, dos goles. Era el reflejo de que la efectividad manda en esto del fútbol.
A contrarreloj y sabiendo que incluso un empate servía de poco, el Villarreal hizo mucho menos de lo que debió. La entrada de Uche y Manu Trigueros cambió poco o nada el panorama y todo indicaba ya, después de la remontada exprés, a una victoria visitante. Los visitantes siguieron dominando como si fuesen ellos los que necesitasen el gol. El talento de Carles Gil sobresalía y el ímpetu del Elche era inversamente proporcional al del Villarreal.
Los últimos minutos, una montaña rusa
Pero el deporte es tan traicionero como caprichoso y nunca se sabe por dónde puede llegar el giro de guion. Rondaba el minuto 80 y la vehemencia local brillaba por ausente. El balón parado aparecía como única alternativa a que pudieran cambiar las cosas. Manu Trigueros colgó una falta lateral y El Madrigal volvió a ilusionarse por momentos. Uche había rematado en boca de gol para empatar a dos. El duelo no estaba acabado y la garra volvió al bando local.
Cuando todo el estadio se preparaba para vivir siete minutos volcados en el área de Manu Herrera, sobrevino la de arena al otro lado del campo. Misma jugada, diferente orientación. Ángel cabeceó a la perfección otra falta lateral en el 85 y Juan Carlos nada pudo hacer para evitar la sentencia.
Era la bala en la cabeza, la que mataba definitivamente a un Villarreal que solo pudo creer durante tres minutos. El Elche no dio oportunidad alguna. La pegada del líder había sido letal y, en un partido de dominio alterno, venció la efectividad. El submarino amarillo se hundía y su afición con él. La voz que resonó en El Madrigal fue la del millar de franjiverdes que se emocionaron con el último tanto, el que otorga medio ascenso al Elche. El Villarreal no podrá fallar más si quiere tener opciones de llegar a la segunda plaza. El Elche ya mira hacia un futuro dibujado con el oro de la Primera División.
Ficha técnica:
Villarreal CF: Juan Carlos; Mario, Musacchio, Mellberg, Joan Oriol; Aquino, Bruno, Tito Canteros (Manu Trigueros, 65’), Cani (Jonathan Pereira, 78’); Perbet y Gerard Moreno (Uche, 60’).
Elche CF: Manu Herrera; Damián, Etxeita (Aarón, 90’), Pelegrín, Albacar; Xumetra (Ángel, 70’), Generelo, Mantecón; Carles Gil y Coro (Pelayo, 84’).
Goles: 1-0, min. 8: Perbet, de penalti. 1-1, min. 50: Carles Gil. 1-2, min. 53: Generelo. 2-2, min. 80: Uche. 2-3, min. 85: Ángel.
Árbitro: Francisco Manuel Arias López (Comité Cántabro). Amonestó a Musacchio (89’) por parte del Villarreal y a Carles Gil (62’) y a Damián (92’) en el caso del Elche. Expulsó a Bruno por doble amarilla en el minuto 88.
Imágenes cedidas por Elche C.F