domingo, junio 7, 2026
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El mejor homenaje para Jaume Ortí

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Tiempo de lectura: 3 minutos
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El Valencia nos dio las dos caras de la moneda. Pero con un factor común. La lucha y la combatividad no se pierden en ninguno de los dos casos y Zaza es el ejemplo más representativo de ello

El empate entre primero y segundo de la liga española dejó con una sensación agridulce al graderío de Mestalla. De la alegría y las emociones desbordadas después del gol de Rodrigo (precioso homenaje a Jaume Ortí) al jarro de agua fría con el gol de Jordi Alba a falta de ocho minutos. Reparto de puntos justo.

Dos partes diferenciadas

Los primeros cuarenta y cinco minutos del Valencia fueron de pura supervivencia. Un equipo gris y sin ideas, que durante un tramo pequeño ahogó la salida del balón de su rival, pero fue un espejismo. El domino culé se manifestó con muchas ocasiones, desbaratadas por la zaga- o bien adelantando la línea o cortando las internadas por el centro- y sobre todo con el gol fantasma de Messi que debió subir al marcador (recuerden el gol de Luis Suárez en fuera de juego el año pasado).

La segunda mitad fue otra completamente distinta. Un combate de boxeo que en el que el intercambio de golpes contra su rival no era inferior. Liderado por la garra de Zaza, Kondogbia y Paulista se lanzaron a por la victoria. La velocidad de Guedes y Gayá fueron quebraderos de cabeza para Semedo, que acabó siendo sustituido. Lo que se esperaba de un Valencia que supo cambiar la mala dinámica de la primera parte.

Zaza me representa

Quizá no sea el delantero más talentoso del mercado. Ni el que meta 50 goles por temporada. Pero es el guerrero que necesita el Valencia. Tras una primera parte algo desaparecido, el italiano se erigió como líder en el segundo acto. La actitud inconformista y rebelde del italiano se fue contagiando en cada uno de sus compañeros. Simone Zaza se jugó la amarilla en determinadas ocasiones, pero no negociaba el esfuerzo en cada rechace o disputa y en su caso es para alabar. Con la rodilla maltrecha. En los instantes finales, pudimos ver al capocanonieri del Valencia con gestos de tangibles de dolor y cojeando en el campo. Casi nos da una alegría, pero no podía más. Su rabia siempre es superior a su cansancio y no no se da nunca por satisfecho.

Comandante Paulista y capitán Garay

Vimos la mejor versión del brasileño esta temporada. Expeditivo, rápido y muy atento en cada uno de los lances del juego. Luis Suárez sufrió de lo lindo en el césped con el partido del carioca. Gabriel Paulista se entendió a las mil maravillas con Ezequiel Garay y fueron un muro. La ausencia de Jeison Murillo apenas se notó gracias al buen hacer de la pareja de centrales. Garay tuvo que dar paso a Vezo tras un fuerte golpe en las costillas. El central portugués cumplió y se mostró a la altura de las circunstancias.

Jaume Ortí estuvo presente en los noventa minutos.

El homenaje de la afición antes de comenzar el duelo es el reflejo del sentimiento por todos los presentes en el coliseo valencianista. Fuera de cualquier gusto personal, había que reconocer su contribución al engrandecimiento del Valencia. Y precisamente, la figura del expresidente fue clave para la transformación del equipo en la segunda mitad. El juego de este Valencia recuerda al de las dos ligas conseguidas bajo su mandato y que tantas tardes de gloria nos dio. La peluca que se puso Rodrigo después de abrir el marcador fue emocionante y muy sentido. El mejor homenaje que se le podía tributar a un pedazo de la historia valencianista.

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