Más importante aún debe ser la victoria por el símbolo autoritario que ella reflejaría. El equipo que preside Fernando Roig se tiene que empezar a creer que no hay ningún conjunto con más calidad que ellos en la categoría de plata. Y debe creérselo no para relajarse, sino para actuar como tal en el campo, sin miedo. Asumir la posición de líder, no obstante, es algo que es difícil de asumir.
Pablo Ramón Ochoa | NOSTRESPORT.COM
Más importante aún debe ser la victoria por el símbolo autoritario que ella reflejaría. El equipo que preside Fernando Roig se tiene que empezar a creer que no hay ningún conjunto con más calidad que ellos en la categoría de plata. Y debe creérselo no para relajarse, sino para actuar como tal en el campo, sin miedo. Asumir la posición de líder, no obstante, es algo que es difícil de asumir. Por ello, el equipo alcarreño es, a priori, el rival perfecto para ponerlo en práctica por primera vez.
El Guadalajara, que se mantuvo el pasado año en Segunda haciendo malabares, ha comenzado este curso con más dudas aún y con una plantilla que se antoja corta para el nivel de la Liga Adelante. A años luz, por supuesto, de los Bruno Soriano –recién renovado prácticamente hasta que la muerte le separe del Villarreal, por cierto-, Marcos Senna, Cani o Fernando Cavenaghi. No es nada que no se conozca ya. Es por ello que es necesario sumar los tres puntos, pero además hacerlo contundentemente.
Julio Velázquez confía ciegamente en sus jugadores –así lo repite día a día en sus ruedas de prensa- y mañana es el día en que los futbolistas que salten al campo han de devolver la confianza depositada por el técnico ante un rival que viene de perder nada menos que 1-5 contra el Girona en su propio estadio, el Pedro Escartín.
Por tanto, no es el partido en sí sino lo que él conlleva. Los amarillos se enfrentan a una esfinge engañosa, como la que describió Sófocles en la aventura de Edipo por Tebas. Aquél ser mitológico le hizo tres preguntas de enrevesada lógica al joven Edipo antes de dejarle acceder a la ciudad de Tebas y liberarla de una plaga mortal. Enrevesada también es la propuesta del Guadalajara, que se presenta como uno de los escollos clave si el Villarreal quiere acceder a la adaptación total en la Segunda División, metáfora de esa Tebas de la que Edipo fue rey.
El equipo de Carlos Terrazas no lo quiere poner fácil en El Madrigal y pertenecerá –si todo va según se espera- a esa colección de conjuntos que se encerrarán atrás para evitar que el Villarreal pueda traspasar su muralla. El único problema para ellos es que Terrazas no gusta precisamente de ese fútbol y siempre apuesta por intentar un juego más combinativo.
Pero durante la semana y dadas las circunstancias, el técnico vasco ha decidido que al máximo aspirante solo le puede jugar sin llegar a mirarle frente a frente. A su favor tiene el orgullo herido del equipo tras la alarmante derrota de la pasada jornada y con la calidad de Álvaro Zazo –jugador por el que ha de pasar gran parte del juego alcarreño-. En punta, el ex sevillista Kepa estará al acecho de su oportunidad en alguna jugada aislada y se ha quedado fuera uno de los jugadores con más talento del equipo, Susaeta.
Determinante puede ser también la recuperación de uno de los puntales de Terrazas en la defensa, Gaffoor, que vuelve al equipo después de cumplir un partido de sanción. Sin él, la zaga violeta no tuvo norte ante el Girona y ahora, sus compañeros van a contar con su ayuda en uno de los duelos más importantes en ese sentido. Y es que, si el Guadalajara quiere ganar al Villarreal, deberá estar muy atento en defensa, sin ningún despiste.
Más aún si el Villarreal llega con sus tres arietes disponibles, incluido el ya mencionado Pandiani, que llega al Submarino con muchas ganas de contribuir para que el conjunto de La Plana Baixa retorne a Primera División, objetivo innegociable del conjunto de Velázquez. Tanto es así que ha entrado en su primera convocatoria con apenas tres entrenamientos en el primer equipo. El veterano uruguayo aseguró en su presentación que “marcando entre 15 y 20 goles” se “daría por satisfecho”. A su ambiciosa cifra se le suma la espinita de Fernando Cavenaghi por no anotar ante el Sabadell y el gran estado de forma de un Ike Uche que parece volver a ser el que era en tiempos del Recreativo.
El resto de la convocatoria amarilla la conforman todos los jugadores de la primera plantilla disponibles. Se queda fuera de nuevo Gerard Moreno, que pese a su buena pretemporada ha visto cerrada la puerta del primer equipo con los nuevos fichajes. De ellos, todavía no debutará Héctor Canteros, recuperándose de la lesión que padecía desde antes de llegar. Por dolencias también se quedan fuera Toribio, Bordas y Rossi. Por su parte, Lejeune afronta jornada de sanción. Quien sí entra por tercera semana consecutiva es Moi Gómez, que podría disfrutar de algunos minutos.
En el once del Villarreal, Julio Velázquez podría optar por retornar a la fórmula que le dio resultado ante el Castilla jugando con dos delanteros. Uche y Cavenaghi formarían dupla atacante y Manu Trigueros volvería a saltar de inicio, tras entrar desde el banquillo en la Nova Creu Alta.
El Madrigal vivirá en esta tercera jornada un duelo clave, pese al poco nombre del adversario y aun estando todavía en el albor de la liga. La credibilidad de la superioridad amarilla en Segunda División tiene su primera prueba ante el Guadalajara. Si el Villarreal convence, avisará a sus rivales de que no va de farol.
Convocatoria del Villarreal
Porteros: Juan Carlos y Diego Mariño.
Defensas: Javi Venta, Musacchio, Mario Gaspar, Mellberg, Joan Oriol, Jaume Costa y Truyols.
Centrocampistas: Marcos Senna, Bruno Soriano, Cani, Hernán Pérez, Manu Trigueros y Moi Gómez.
Delanteros: Uche, Cavenaghi y Pandiani.