El Villarreal necesitaba desahogarse y demostrarse que, cuando compite –solo compitiendo-, es un equipo realmente superior. Ante el Sabadell, que hasta este encuentro iba por delante de los amarillos en la tabla, el Villarreal venció contundentemente.
Pablo Ramón Ochoa | NOSTRESPORT.COM
El Villarreal necesitaba desahogarse y demostrarse que, cuando compite –solo compitiendo-, es un equipo realmente superior. Ante el Sabadell, que hasta este encuentro iba por delante de los amarillos en la tabla, el Villarreal venció contundentemente.
El contraste entre este Submarino y el que cayó humillado en Valdebebas hace una semana es de 180 grados. Marcelino le ha dado la vuelta a la tortilla en cinco días. Las tornas han cambiado, frente a los de Lluís Carreras se vio a un Villarreal con iniciativa y no a la expectativa, con ideas claras y no espeso, con eficacia y sin andarse con chiquitas de cara a gol.
El aire renovado que dio el maestro Farinós cambió el sentido del juego local. El veterano valenciano cogió la batuta y dirigió a una orquesta en la que Gerard Moreno se erigió como prematuro virtuoso. El Villarreal fue otro distinto y la afición salió con la ilusión que perdió con los cinco puñales que el Castilla les clavó. El equipo, con la autoestima recuperada. Puede que esta serie de acontecimientos haya servido como punto de inflexión para la temporada amarilla, pero eso solo el tiempo lo dirá.
El Sabadell desapareció del partido cuando vio que la situación le superaba, aunque inició luchando. Los catalanes sabían que en la ida habían conseguido empatar a cero y podían aprovechar la visible herida del equipo amarillo. Pero se encontraron con un Villarreal que en vez de lamentarse quiso curarse.
La apuesta fuerte de Marcelino tuvo premio
A los diez minutos, Gerard Moreno puso el torniquete para que dejara de chorrear sangre. Fue un gol de cazador, de delantero centro inteligente. Un gol de estar en el lugar justo en el momento adecuado. Avispado, el canterano amarillo pescó el balón, suelto en el área pequeña tras un rechace fatal de Ciércoles, y batió a Nauzet a placer.
La aportación de Gerard no quedó ahí, sino que el ariete estuvo muy activo durante toda la primera mitad y dispuso de una gran ocasión. Corría el minuto 38 cuando Farinós -por aquellos instantes ya dueño y señor del balón- metió un pase en profundidad que Gerard Moreno controló habilidosamente. La picó con clase ante la salida de Nauzet. Cuando se cantaba gol, el esférico se marchó fuera. A Marcelino le había salido inmejorable su apuesta por Gerard.
Se reafirmó el Villarreal en la segunda parte, dejando jugar pero sin relajarse. La solidez amarilla iba en aumento y, en defensa, Mario aprovechaba bien su oportunidad como titular. Entre idas y venidas, a Cani le anularon un gol por fuera de juego, pero pese a ello el aragonés despertó. El ex zaragocista se picó y cuajó la actuación que normalmente busca pero nunca encuentra.
Obra de arte para anotar el segundo
El segundo gol fue una maravilla precisa y bella. El Villarreal construyó, en unos segundos y casi imperceptiblemente, una jugada de tiralíneas. La defensa arlequinada se mareó. Entre Farinós, Cani y Trigueros fabricaron una jugada al primer toque que asombró a la grada. Manu fue el que cedió para que Cani rematase de primeras. Nauzet no pudo hacer nada ante la demostración de poder que habían dado los tres “peloteros” del Submarino.
Juan Carlos realizó una parada a quemarropa que evitó que el Sabadell recortase distancias, Héctor Canteros contó con su segunda oportunidad en toda la temporada –sin hacerlo nada mal- y Marcelino fue expulsado. Eso fue lo que sucedió en el intervalo de tiempo que separó el gol de Cani del tercero, que sirvió para que Jonathan Pereira se desquitase estrenándose.
El conjunto barcelonés ya era un juguete roto en manos de un Villarreal que quería y podía divertirse. No se conformó el ataque amarillo y buscó matar el partido –si es que aún no lo estaba-. Pereira ya lo había intentado instantes antes, con un disparo desde la frontal que desvió el arquero rival. A siete minutos del final, el gallego hizo magia para irse de un adversario con un autopase de espaldas y, ya en el área, fusiló a Nauzet.
Era el broche de oro a un día alegre en Villarreal. Por fin, todas las piezas del puzzle encajaban en su lugar y no había nada que forzar. Las penas quedaron aparcadas y, cuando el Villarreal compitió, empezó a creerse que puede ascender a Primera División.
Ficha técnica
Villarreal: Juan Carlos; Mario, Mellberg, Musacchio, Joan Oriol; Trigueros, Farinós, Marcos Senna (Tito Canteros, 77’), Cani (Moi Gómez, 85’); Jonathan Pereira y Gerard Moreno (Jaume Costa, 58’).
Sabadell: Nauzet; Toni Lao, Goni, Abraham Paz, Óscar Ramírez; Ciércoles, Fito (Juvenal, 27’), Hidalgo; Gato (Baha, 62’), Uli Dávila y Arteaga (Aníbal, 62’).
Goles: 1-0, min. 12: Gerard Moreno. 2-0, min. 66: Cani. 3-0, min. 86: Jonathan Pereira.
Árbitro: Eduardo Prieto Iglesias. Amonestó a Joan Oriol (34’), Musacchio (42’) por parte del Villarreal y a Ciércoles (75’) en el caso del Sabadell.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 23ª de la Liga Adelante, disputado en El Madrigal ante 6.000 espectadores.