El gol de Piti cerró, de manera abrupta, el partido que enfrentó al Levante y al Granada en el Estadio Ciutat de València y zanjó, de raíz, la invulnerabilidad del marco defendido por Keylor Navas que había comenzado a crecer en términos numéricos desde que Cristiano Ronaldo lograra batir la meta azulgrana en el minuto final de la confrontación entre la representación madridista y el grupo azulgrana.
El tiempo se detuvo durante los últimos trescientos sesenta minutos de competición en el ámbito de la exigente Liga BBVA, un aspecto que realza el contenido del registro que ya ostenta. En ese período el meta internacional por Costa Rica logró entretejer una telaraña tupida difícil de resquebrajar para los atacantes rivales. La historia más reciente resalta los doscientos noventa minutos de cerrojazo de Gustavo Munúa durante la temporada 2011-2012, pero el indicativo ya superado es algo más añejo en el tiempo y lo comparten los cancerberos Beitia y Estrems durante el estreno el Levante en el ámbito de la máxima categoría durante el transcurso del ejercicio 1963-1964.
Aconteció entre las jornadas novena y decimotercera del campeonato de la regularidad. Mateo allanó el triunfo del Sevilla (2-0) en el minuto setenta y seis del envite disputado en el Estadio Sánchez Pizjuán. El rastro del gol en contra de los intereses del Levante se perdió coincidiendo con los partidos encadenados ante el Valladolid (1-0) y Oviedo (3-0) en Vallejo y Athletic Club (0-0) en San Mamés. El entramado defensivo granota, impenetrable en las citas anteriores, se desmoronó en el minuto cincuenta y cinco del derbi regional entre el Levante y el Elche en el coliseo del barrio de Alboyara. Eulogio Martínez sacudió los cimientos de meta de Estrems poniendo fin a un ciclo compuesto por trescientos treinta y nueve minutos sin la huella del gol.
Keylor Navas, cincuenta años más tarde, fue capaz de mejorar los dígitos. El arquero salió indemne de los encuentros materializados ante el Celta de Vigo, Espanyol y Real Betis Balompié. La secuencia, confeccionada por dos choques en calidad de foráneo del Levante y un duelo sobre el verde del feudo de Orriols, inclusive contó un episodio álgido y de magnitud en el que Keylor Navas acaparó un protagonismo estelar; los hechos rememoran la pena máxima que enfrentó al cancerbero y a Jorge Molina en el coliseo bético en el minuto setenta y cinco de la confrontación con igualdad en el luminoso. Del particular duelo establecido entre los dos futbolistas salió fortalecido el portero de Centroamérica. Keylor exhibió reflejos e instinto ante la mirada perdida del atacante local. Por dos ocasiones, de manera consecutiva, adivinó las intenciones del ariete para desactivar la ocasión más manifiesta y clara de gol del duelo.