jueves, enero 15, 2026
spot_img

Para Reyes, compromiso real

Tiempo de lectura: 3 minutos
0
(0)

Peor no ha podido empezar el 2022 para un Levante UD que, parecer ser, no tuvo bastante con todo lo vivido este último año. Quizá porque el drama es estructural y no iba a desaparecer por arte de magia después de comernos las uvas. Lo triste es que ahora mismo no existen motivos, más allá de los supuestos o futuros que cada cual pueda dibujar en su cabeza en un último alarde de fe, para creer que esto vaya a mejorar.

A veces no depende de uno mismo. Nada más arrancar la semana, Morales dio positivo por Covid. Ello lo dejó fuera a última hora del partido ante el Villarreal y, con casi toda probabilidad, del siguiente frente al Mallorca, donde el equipo se jugará la vida sin su capitán. Pero ‘El Comandante’, por ende, vio desde casa la humillación que vivieron los suyos en La Cerámica ese mismo lunes, y ahí sí existen culpables.

La imagen ofrecida, totalmente anticompetitiva, no se sostiene ni con la mayor de las empatías hacia el martirio mental que viven estos jugadores, quienes en su mayoría parecen haber sacado la bandera blanca, renunciando a lo que supone luchar por un escudo hasta el último aliento, a la espera de encontrar otro barco donde todo les sea más sencillo. El groguet Manu Trigueros reconoció en el post-partido que los suyos «se lo habían pasado muy bien».

El levantinismo está harto, y así lo hizo saber desplazándose al Ciutat de València para recibir al autobús granota entre gritos de frustración. Roger, Postigo, Coke y Alessio salieron al paso. «Sabemos que sin vosotros no somos nada», «tenéis razón» o «somos los primeros en querer cambiar esta m***da», decían visiblemente afectados. Por desgracia, más allá del sentir común de que esto es muy duro para todos, muchos se marcharon a casa con la sensación de haberse desahogado, pero estancados en el mismo punto muerto.

Algunos miembros de la plantilla hablaron con la afición tras la goleada ante el Villarreal / ÁLVARO HARO

¿Por qué solo bajaron al barro unos pocos? ¿Dónde estaba en ese momento el resto de la plantilla? O más importante aún, ¿dónde estaba el club? Ni los consejeros ni Quico Catalán entendieron que la cosa fuese con ellos pese a que el foco de la crítica, por muy poco acostumbrados que estén, les apunta desde hace mucho. Ni rastro de ellos.

El presidente lo quiso arreglar a su manera, convocando al día siguiente una rueda de prensa donde hubo mucho ruido y pocas nueces. Pidió disculpas por sus errores, si bien al ser preguntado por cuáles había cometido no hubo respuesta. Clamó que «no podemos autodestruirnos» silbando a los jugadores o al palco, con lo que culpabilizaba indirectamente a la afición de futuros tropiezos si optan por no aplaudir aunque sea a la fuerza.

Pero el bombazo (?) de su intervención fue ni más ni menos que convocará un referéndum a final de temporada para dejar su continuidad en la presidencia «en manos del levantinismo», si bien no aclaró en ningún momento cómo lo hará ni quiénes tendrán voz en la votación. El resumen fue que la mayoría de los medios de comunicación allí presentes tardaron en comprender qué era, por un lado, lo que se estaba anunciando y, por otro, qué cambiaba con respecto al mensaje transmitido por el propio Catalán apenas dos semanas antes en la Junta General de Accionistas.

¿Sirvió de algo el encuentro entre fans y capitanes el pasado lunes cuando buena parte del vestuario solo mira por sí mismo? ¿Sirve de algo que el presidente diga textualmente «me iré si no siento el cariño del levantinismo», cuando lleva meses comprobando que no es así? ¿Servirá de algo ese referéndum que convoca si los que tomarán la decisión final serán los mismos que han aprobado por mayoría aplastante unas cuentas con más de 23 millones en pérdidas? Dar la cara no significa ponerse delante de las cámaras, sino actuar por encima de discursos que ya nadie compra.

A los Reyes Magos les he pedido compromiso. Pero compromiso real. Lo he pedido para los jugadores, que deben morir por el Levante hasta el pitido final de la jornada 38 aunque sea como último servicio al escudo que, por cierto, les ha dado un nombre en la élite. Lo he pedido para Quico Catalán, que debe permitir una votación justa si de verdad quiere lo mejor para el club que ama y al que tanto le ha dado años atrás. No lo he pedido para la dirección deportiva porque no la hay. Tampoco para Alessio Lisci porque sabemos que lo lleva en su ADN.

Es un regalo abstracto. Lo he metido en la lista a última hora y hasta que no pase el tiempo no sabré si mi demanda ha sido atendida. Esta mañana, bajo el árbol, lo que me he encontrado han sido unas zapatillas. No están mal, pero prefiero lo otro. Me mantengo a la espera, como buen soñador.

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una copa para puntuar!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -
- Advertisment -
- Advertisment -

Recomanem

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

Fotogalerías

Podcast en IVOOX

Últimas noticias

Vídeos

Instalar
Ir a la barra de herramientas