La familia ilicitana no olvidará nunca el curso 2012-2013, un año que inauguró su repertorio de éxitos con el retorno del Elche CF a Primera División y que se cierra con la triple corona, después de que tanto el filial como el equipo de Fútbol Sala culminaran el pasado fin de semana su ascenso a Segunda División B.
José Soler Amorós I NOSTRESPORT.COM
La familia ilicitana no olvidará nunca el curso 2012-2013, un año que inauguró su repertorio de éxitos con el retorno del Elche CF a Primera División y que se cierra con la triple corona, después de que tanto el filial como el equipo de Fútbol Sala culminaran el pasado fin de semana su ascenso a Segunda División B.
La gente de Elche se ha desquitado en una sola compaña de todas las maldiciones que perseguían a su equipo durante tanto tiempo. El interminable rodeo de la primera plantilla por Segunda restaba año tras año las ilusiones de una ciudad que ha sufrido lo indecible en lo futbolístico. Pero este deporte estaba en deuda con la entidad ilicitana y, aunque ha tardado 24 años en saldarla, el premio final ha merecido la pena puesto que se han consumado tres ascensos.
A la escalada triunfal de la primera plantilla a Primera se unieron, entre la tarde de ayer y la del sábado, la del Ilicitano y la del grupo de fútbol sala. El conjunto de logró un trabajado empate en Olot para confirmar su estancia en Segunda B. Los franjiverde incrementaron con prontitud el 1-0 de la ida gracias a un doblete de Yeray, pero los gerundenses no bajaron los brazos y establecieron el 2-2 definitivo que hacía tocar el cielo a la segunda plantilla del Elche con más sufrimiento del esperado.
No obstante, la cita ante el Olot no fue la única que detuvo el corazón de muchos durante este fin de semana. El equipo de Fútbol Sala instuido por Rubén Maestre se jugaba en la tarde del sábado el ascenso a 2ªB ante el Torrelodones. El 6-4 cosechado en la ida dificultaba la heróica en el Esperanza Lag, pero más de 1.500 personas hicieron volar a los franjiverde hacia la prórroga. Ahí apareció la figura de Nico bajo los palos para ampliar la angustia hasta los penaltis, tanda en la que el portero ilicitano protagonizó con sus paradas el ascenso histórico de un equipo que aún no ha cumplido su primer año de existencia.