lunes, junio 8, 2026
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Villarreal y Barça empatan en un espectáculo para grabar en vídeo (2-2)

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Bakambu y Mathieu, en propia puerta, remontaron un partido que el Barcelona tenía controlado al descanso con ayuda arbitral. El submarino, con un ímpetu nunca visto y El Madrigal como duodécimo hombre, sumó un punto que puede ser clave para las aspiraciones de Champions a final de temporada.

Cuesta imaginar un espectáculo de fútbol tan completo como el vivido este domingo en El Madrigal. Hubo emoción desde el primer minuto, cuando una ocasión de Bakambu acabó en el palo, y hasta el último. Por el camino, una historia de las que dan para guardar en vídeo. Al descanso, parecía que el colegiado Sánchez Martínez se había cargado el encuentro y el desespero amarillo era evidente. Tras la reanudación, el submarino fue un vendaval que encandiló a todos. Le remontó dos goles al Barça en apenas cinco minutos y fue el vencedor moral de la tarde.

El Madrigal lucía lleno y la primera gran ocasión, en el segundo 50 de juego, metió a la afición en el partido aún más. Pocas veces ha ocurrido que el Villarreal creyese que podía ganarle al Barça desde tan pronto. Pero los de Marcelino identificaron los puntos débiles de los azulgrana y firmaron un gran inicio de partido. Rakitic puso la lógica con un gol tras un rechace muerto en el área.

Apenas dos minutos después, el árbitro obvió una amarilla a Gerard Piqué, que cortó con la mano una clara oportunidad amarilla. Hubiera sido su segunda cartulina, aunque también es cierto que la primera que recibió fue por otra mano, pero inexistente. El Madrigal, no obstante, reclamó la expulsión de Piqué y el choque se comenzó a calentar. A continuación, el árbitro expulsaba a Marcelino. Era solo el comienzo.

El Villarreal se recompuso y buscó el gol, sin fortuna. Tras un centro de Mario desde la línea de fondo que nadie acertó a rematar, un contragolpe acabó en penalti. A pesar de las indicaciones del linier, que le indicó a Sánchez Martínez que Asenjo había tocado balón, el árbitro se marchó directo a los once metros. Ahí, en ese momento, El Madrigal estalló de una manera en la que nunca lo había hecho. Neymar marcó, pero eso ya no importaba. Para la afición amarilla, furiosa, era la constatación del mayor robo que recordaban. El descanso llegó y los ánimos estaban entre caldeados e indignados.

Aquello parecía irremontable en la segunda mitad, por Sánchez Martínez pero también porque el Barça es el mejor equipo del mundo. Pero el submarino sacó más corazón y pilló al Barça con la guardia baja y pensando que ya había tenía el partido en el bolsillo. Luis Enrique, temeroso, cambió a dos baluartes que tenían amarilla, Arda y Piqué. Parecía un movimiento lógico debido a la intensidad del encuentro, pero fue un suicidio. Mathieu fue uno de los que saltó al campo y la defensa del Barça se deshizo.

El Villarreal presionaba muy arriba y los espacios eran amplios tras las pérdidas de los visitantes. Denis Suárez, pretendido por el Barça, hizo un jugadón y el rechace a su disparo lo recogió Bakambu para marcar. Todo el estadio se vino arriba y, en la ocasión siguiente, el congoleño la tuvo para empatar tras un fallo clamoroso de Mathieu. El submarino, desbocado, solo tardó cinco minutos en igualar. Lo hizo con un gol en propia de… Sí, Mathieu.

Después de sesenta minutos locos, el choque volvía a empezar. Marcelino, desde la grada, mandó que se jugara como si se tratase de un 0-0. La calma le vino bien al Villarreal, que habría salido perjudicado en el intercambio de golpes. El Barça, con un gran disparo de Neymar, tuvo la suya. Pero faltó más presencia de Messi para desequilibrar a una defensa sólida y a un guardameta, Asenjo, aún mejor. El Barça estaba perdido, después de haberlo tenido todo hecho.

El mordiente del Villarreal llevó a más ocasiones de gol para culminar la remontada. Adrián López consiguió llegar hasta el área pequeña en los últimos minutos y Mascherano le derribó, pero no había penalti. El argentino tocó balón.

Una falta en el último segundo avivó los gritos de “sí se puede” en la grada, que animaba al unísono desde hacía más de cuarenta minutos. Pero no hubo opción de más y las tablas, al submarino, le sirvieron para mantener la distancia respecto al Sevilla. Solo el árbitro les privó de los tres puntos, pero la victoria es otra cosa y, a veces, va más allá de los simples números.

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Redacción
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Redacción de nostresport.com Desde el 01/02/2023 informando del deporte de la Comunitat Valenciana

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