viernes, abril 24, 2026
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A la conquista del Balaitus: aventura, lluvia y roca en los Pirineos

Tiempo de lectura: 9 minutos
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Un reportaje de Alfons Serrano y José Luis Silvestre.

Esta expedición se desarrolló del viernes 08 al domingo 10 de agosto 2025. El plan inicial era claro: partir viernes por la tarde desde el embalse de La Sarra, en Sallent de Gállego, a 1.438 metros de altitud, hasta los ibones de Arriel (2.259 m), acampar y pasar la primera noche aislados entre picos y circos de glaciares maravillosos, emprender a la mañana siguiente realizar la ascensión al Balaitus, de 3.144 metros (o Balaïtous), por la Gran Diagonal y descender posteriormente por la Brecha de Latour, pasar noche en el refugio de Respomuso (2.200 m), y descender hasta el mismo sitio de partida para coger el coche y volver para casa.

Con este objetivo en mente salimos de València la mañana del viernes 9 de agosto hasta llegar al embalse de La Sarra. Ahí estacionamos el coche y nos equipamos: botas, pantalones, ropa de abrigo, saco de dormir, hornillo, comida, esterilla, tienda de campaña, cuerda, arnés, material para rapelar, casco…sin duda una pesada carga la que teníamos que llevar, a pesar de haber cogido exclusivamente lo imprescindible. Empezamos la ruta alrededor de las 17.30 por la GR 11 (ruta transpirenaica) muy bien señalizada dejando a la derecha el río Aguas Limpias (afluente del Gállego). El sendero en esta primera parte es muy sencillo y accesible, se adentra por un cañon realmente hermoso con zonas muy boscosas donde destacan los hayedos, jalonada de cascadas y saltos de agua.

Al poco de comenzar nuestra caminata empieza a gotear, y se empiezan a cumplir las previsiones metereológicas de la tarde que daban tormentas entre las 18 y las 21 h., aunque de escasa precipitación, no más de 2 mm. Dado que nos encontrábamos en un terreno boscos proseguimos la marcha bajo que lluvia que fue intensificándos y superando, a nuestro parecer, ampliamente los 2 mm. pronosticados. No obstante, al principio nos afectó solo moderadamente al ir por un tupido terreno boscoso que nos protegía de mojarnos, sin embargo entorno a la hora y media de recorrido, nos vimos ya forzados a hacer una primera pausa y resguardarnos debajo de un árbol ante la intensidad de las precipitaciones.

Aquí llega nuestro primer choque de realidad, dadas las circunstancias no podemos acampar en los ibones de Arriel, por dos motivos:

  • El mucho peso que llevamos. Hemos sobrevalorada nuestra capacidad física para una ruta tan exigente y es para nosotros demasiado osado plantearla con el peso que ahora estamos acarreando.
  • La incertidumbre por la lluvia, en este momento incesante, dado que el terreno para subir a los ibones de Ariel es más dificultoso, empinado y sin bosque, que la posible alternativa, el entorno del refugio de Respumoso.

Es por ello que tomamos la decisión de modificar nuestro plan inicial e ir hacia el refugio de Respumoso para acampar en sus alrededores. Esto nos permitiría, al día siguiente, poder descargar mucho peso en el refugio donde haríamos noche al día siguiente tras volver de hacer cumbre y así emprender el ascenso más ligeros de peso, así como optar por una ruta más protegida ante la incertidumbre de la tormenta. En la montaña siempre debes adecuar los planes al contexto en que te encuentras y primar la seguridad.

De esta forma, al llegar al punto donde se bifurca el camino entre los ibones de Arriel y el Refugio de Respumoso, tras un breve replanteamiento, continuamos nuestro camino hacia el refugio. Para este punto el camino ya es un poco más empinado y los bosques empiezan a clarear, sustituyendo los hayales por pinos y la confortable tierra por un terreno más empedrado. El río, sigue siendo nuestro compañero de viaje a la derecha.

Al poco de superar la bifurcación cesó la lluvia y pudimos contemplar una maravillosa puesta de sol entre las montañas.  Tras una hora aproximadamente llegamos al embalse de Respumoso, construido sobre el antiguo ibón de Respumoso, donde se encuentra el refugio homónimo. Nosotros decidimos buscar un punto próximo a su orilla, a unos 20 minutos del refugio y acampar ahí. Sin duda una entorno maravilloso con vistas al círculo glacial de Piedrafita y picos como el gran Facha (3.005 m) o Tebarray (2.916 m).

Hacemos noche, con una impresionante luna llena desde las montañas. Una imagen que nunca olvidaremos. Pasamos la noche tranquila con temperatura muy aceptable para lo que es normal a estas altitudes.

A las 06 de la mañana del dia siguiente nos despertamos, de nuevo epatados por las vistas:

y decidimos desayunar en el refugio Respumoso, desayuno que nos dará fuerzas para emprender la gran aventura: ascensión al Balaitus por la Gran Diagonal y bajarlo por la Brecha de Letour. Dejamos en el refugio unos cuantos kilos de peso: tienda de campaña, saco de dormir, ropa…y nos vamos con lo necesario: Comida para el dia, abrigo (siempre conviene llevar abrigo, incluso en verano, para alta montaña) cuerda, material para rapelar, casco, palo y arnés.

Los Ibones

Primeramente, tenemos que deshacer el camino que habíamos hecho el dia anterior para llegar a los ibones de Arriel, pero por un camino distinto que nos hace llegar sin bajar cota, un tramo bastante llano y agradable donde contemplamos las maravillosas vistas de las montañas más sureñas como el Anayet (2.545 m), el Foratata (2.341m) o el Peña Telera (2.764m). Antes de llegar a los ibones de Arriel empezamos la ascensión, ligera en este momento, pasando de ibón en ibón y visualizando por fin el Balaitus hacia la derecha. Además desde los ibones de Arriel podemos ver con claridad el pico Arriel (2.824 metros) y el pico Palas (2.974 m), picos famosos por su atractivo alpinístico invernal.

Al llegar al úlitmo ibón giramos a la derecha y comenzamos la verdadera subida al Balaitus. En primer lugar encontramos un buen reprecho muy pronunciado y no muy bien señalizado dejando el río a la izquierda que nos pone en situación. Tras uno 400 m de duro ascenso llegamos al Ibón Chelau de Balaïtous o Gourg Glacé (2.404 m) que nos deja una nueva estampa impresionante del ibón y detrás el Balaitus aun un poco lejos.

Tras cruzar el ibón seguimos ascendiendo y el camino empieza a ser más empedrado. Vemos a nuestra derecha el circo del Frondiella, otro tres mil del macizo del Balaitus.

Tras un ligero respiro por un ibón casi seco ahora sí empezamos la verdadera ascensión de la montaña. Esta primera parte transcurre en un zig-zag por un pedregal muy empinado y exigente, pero de trazado fácilmente adivinable. Finalmente, llegamos a una cueva-refugio, el Abrigo Michaud (2.722m), lugar a tener en cuenta en caso que tengamos que pasar noche si hay problemas. Aquí nos equipamos ya con el casco y empieza la parte más exigente de trepadas contínuas de II-III grado aproximadamente, no demasiado difíciles ni expuestas, pero sí bastante físicas.

A continuación, viene una zona de camino también exigente físicamente, que nos lleva a la propia Gran Diagonal.

La Gran Diagonal

La gran diagonal es un camino que cruza la montaña de sur a norte con una inclinación muy pronunciada. Es una zona de trepadas más o menos asequibles con algún paso puntual con más exposición y toda ella muy exigente físicamente.

Desde ese punto puedes observar los valles franceses a lo lejos y a nuestra espalda aflora el impresionante y querido por estos autores pues fue el objetivo de otra expedicione, Midi d’Ossau (2.884 m )

También observamos como otros picos de gran gran altura que conforman esta parte de Pirineos empiezan ya a estar más bajos que nosotros y los lagos e ibones de Ariel muy abajo y pequeños.

Tras superar la gran diagonal comienza un trazado no tan evidente de escalada más técnica con algún paso delicado, que nunca sobrepasa el tercer grado, y algún paso con cierta exposición, pero asumible.

Importante, por más que nos encontremos montañeros que no lo llevan, estos autores recomendamos encarecidamente realizar la gran diagonal con casco, tal y como hicimos nosotros, no solo por si te caes, sino también por las rocas que pueden desprender otros pirineistas.

Nosotros consideramos delicados dos escalones, uno a mitad de esta sección y otro al final justo antes de emprender el camino hacia la cima. Existe además, antes de estos dos escalones, una pequeña travesía fácil de superar pero con cierta exposición. 

Finalmente, tras superar esta trepada emprendemos un sendero ya sin ninguna dificultad que nos lleva directamente a la cima. Desde la cima observamos las impresionantes vistas de algunos picos de los Pirineos ya ascendidos por este equipo como el  Vignemale  (3.298), el Midi d’Ossau (2.884), Los Infiernos (3.082 m) o El Garbo Negro (3.051) y otros que quedan pendientes como El Gran Facha (3.005m) o Peña Telera (2.764 m).

Alcanzamos la cima entorno a las 13.00, tras recrearnos con las vistas y las fotos de rigor reponemos fuerzas con un buen bocadillo. Como es habitual en cualquier cima de Pirineos compartimos espacio con un grupo de montañeros, ¡cómo no, del País Vasco!, y un, este sí, inesperado encuentro con una compañera de Alfons ¡de Altea!. Tras el receso nos disponemos a iniciar el descenso.

La brecha de Latour

Realizaremos el descenso por la Brecha de Latour. La primera parte es un sendero fácil que se va empinando progresivamente hasta llegar a unas zonas de grandes escalones que tenemos que destrepar dejando a la izquierda la Cresta de Costerillou.

Tras una pequeña subida iniciamos el descenso de la Brecha de Latour. La brecha de es una ruta de alpinismo en el macizo del Balaitús que se caracteriza por un corredor de alta montaña situado en la morrena del antiguo glaciar. Para poder descenderla con seguridad además de los cascos, sacamos nuestra cuerda de la mochila y comenzamos a hacer rápeles de reunión en reunión equipada. Hacemos hasta tres.

No obstante, nos saltamos la cuarta reunión y continuamos el descenso destrepando, error. Nos encontramos todavía con un gran escalón de mucha peligrosidad que, por seguridad, preferimos superar montando un último rápel en la reunión equipada que no habíamos visto previamente. ¡Atención por esta zona!, la roca está muy descompuesta y hay mucho peligro de arrojar piedras al compañero que este debajo de ti. Nuevamente, imprescindible casco.

El extinto glaciar Brecha de Latour

Ahora sí, tras haber descendido la brecha de Latour nos enfrentamos al desgraciadamente ya extinto Glaciar de la Brecha de Latour. El que hasta hace unos años era uno de los glaciares de Pirineos y que alcanzó una extensión de 10 ha, aunque su lengua se limitó a auna longitud de 340 m, se encuentra ya extinguido. A partir del 2000 comenzó un proceso de fragmentación progresivo hasta su extinción en 2012. Actualmente tan solo se encuentran unos restos ya en forma de neveros a punto de desaparecer desgraciadamente. Decidimos ir hacia la derecha del glaciar, entre la pared de la montaña y el glaciar, decisión que resultó incorrecta porque el camino era por la izquierda y tenemos que descender en chimenea entre los restos del glaciar y pared de la montaña, dejándonos mojados y sucios toda la parte trasera.

Tras dejar nuevamente el glaciar a la derecha emprendemos ya un descenso empinado sin dificultad, pero teniendo que superar la morrena del glaciar con muchas, muchas rocas.

A partir de ahí ya el peligro está superado, nos quitamos arneses, cascos y nos ponemos modo senderismo.  El descenso desde este punto al refugio de Respumoso es continuo, nuevamente con un trazado no muy evidente, jalonado de muchos hitos que pueden llegar a confundir, y donde vamos traspasando pedregales hasta que finalmente acabamos en un sendero muy vertical que nos lleva directamente al refugio de Respumoso.

Ya teníamos reserva por lo que la cena y la cerveza con vistas son insuperables.

Lo cierto esque estábamos exhaustos por lo que tras la abundante y rica cena, aunque siempre insuficiente, pudimos compartir impresiones montañeras, por supuesto con vascos, ¡¿pero qué les darán a esta gente que siempre están en la montaña?!

Amanecemso al día siguiente a las 06.00 de la mañana para desayunar y emprender ruta de retorno al embalse de Lasarra donde está aparcado nuestro coche. Nos encontramos muy frescos y recuperados con una temperatura excelente. Se nos hizo el camino muy agradable. El descenso, mucho más fácil que el del dia anterior, lo hicimos en 2.30 h., media hora de adelanto respecto del horario que teníamos previsto. El camino de descenso es hacia abajo el mismo que hicimos el primer dia para subir.

Finalmente, tras aproximadamente 28 km y casi 2.000 metros de desnivel positivo, llegamos al punto de inicio con la sensación de misión cumplida.

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Alfons Serrano Maestro
Alfons Serrano Maestro
Loco por las montañas y los deportes de montaña: alpinimo, escalada deportiva y clásica, esquí de montaña y más.

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