viernes, mayo 1, 2026
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Jurassic World: El Renacer – La Crítica

Tiempo de lectura: 5 minutos
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Hablemos de Jurassic World: The Rebirth un ejemplo claro de lo peor del cine de explotación, ese en el que cuando algo funciona implica la obligación de continuarlo estirando el chicle o incluso rehaciéndolo hasta que no quede nada de sabor en él aunque sí un título de orgullo y con suerte (relativa) una cartera llena de billetes en el bolsillo de sus productores. Un Jurassic World: The Rebirth o el Renacer en español, que se estrena a modo de blockbuster veraniego confeccionado como una forma de divertimento ligera a partir de la base de un universo de sobra conocido por el espectador a quien no exige ningún tipo de esfuerzo para seguir la película ni en su planteamiento inicial ni en su desarrollo (de hecho se sabe que va a ocurrir en cada escena) el cual ni con la mirada más benevolente posible supera cualquier estándar de calidad.

Amigos y amigas lectores, la industria cinematográfica no sólo tiene un problema (financiamiento, desigualdad, nepotismo y un largo etcétera) pero si hubiera que destacar uno por encima del resto, no necesariamente el más relevante pero sí el más evidente, para la mayoría de los espectadores asiduos o cualquier intento de crítico de medio pelo como yo, esa es la escasez de originalidad. Las carteleras del cine actual, vayas en la época del año en la que vayas, están repletas de productos de sobra conocidos por todos que gozan de una continuación sea buena o mala en la gran pantalla.

Estas además, y aquí viene lo problemático, acaparan el destino de los grandes presupuestos del Hollywood contemporáneo hasta que «se la pegan» o ni eso porque cada vez en más ocasiones parece que la crítica no importa ni tan siquiera las pérdidas monetarias con tal de no arriesgarse ni apostar por un director original que les diga que deben hacer con su dinero con lo que perderían su preciado orgullo de ser «el que manda». Algo así como una muestra de que el poder político (o de decisión) es más valioso que el económico tal y como defendía Francis Underwood el perverso personaje de Kevin Spacey en la inteligente House of Cards. Hasta los propios creadores de películas como Gladiator o Bitelchus, que nunca pensaron en hacer una secuela o recuela, terminaron haciéndola, con mayor o menor éxito

Sin ir más lejos, ayer mismo fui a ver Superman que si ya de por si no resulta ninguna novedad ver al hombre de acero en el cine, los tres trailers que proyectaron antes de ver la película de DC casualmente 3 de 3 también coinciden con esta tendencia: Karate Kid Legends la 6ª película de la saga sin contar con la serie derivada de Netflix, Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos la 4ª entrega de este grupo de superhéroes del que se esperan mínimo dos más y para coronar, el regreso de Agárralo como puedas la mítica serie de películas de los 80 y 90 protagonizada por Leslie Nielsen que ahora contará con Liam Neeson como actor principal en una producción dirigida por los creadores de Ted y Padre de Familia, es decir, nada nuevo.

Incluso cuando algo que sí es novedoso, ambicioso y atractivo funciona, véase el caso de Sinners, en seguida se enciende la maquinaria para crear más y más contenido poco original al respecto (aunque de momento, en este caso, aún podemos disfrutar que «sólo» existe una película que por cierto que película, muy buena).

Porque, y he aquí el gran problema de este método, aunque ofrezca rendimiento económico e incluso calidad cinematográfica, porque no todas las continuaciones tienen porque ser malas de perse como esta, su éxito siempre va a ser cortoplacista debido a que incluso aceptando su lógica de explotación, si tu no creas nada nuevo en el futuro no vas a tener nada, al menos reciente, que explotar y vas a tener que tirar cada vez de referentes más y más tardíos con los que te enfrentas al problema añadido de que los propios espectadores que te tienen que salvar la inversión ni siquiera se interesen por ellos ya que por un tema generacional no han visto ni vivido esa película ni comprenden lo que supuso en ese momento en el que que sí fue original esa producción a partir de la cual se realizan sus respectivas continuaciones.

De hecho entrando de una vez por todas en Jurassic World lo cierto es que ya existe un porcentaje a tener en cuenta de espectadores en las salas de cine que no han vivido el impacto que supuso la original Jurassic Park de Steven Spielberg que si merecía la pena y cuya introducción de efectos especiales digitales acompañados de animatronix analógicos marcó un antes y un después en la industria así como en la memoria colectiva como la película de dinosaurios más importante de la historia.

El problema es que cuando empiezas a repetir la misma fórmula al final cansa y deja de sorprender y si he insistido tanto en criticar este modelo de cine de explotación es porque es la única forma de entender la existencia de esta película que en cualquier otro parámetro no se sostiene.

Para más inri, en Jurassic World este fenómeno descrito resulta especialmente acuciante porque ni siquiera es que sea un remake fallido ni una segunda parte inventada 30 años después de la original, de hecho la película inicial ya contó con dos secuelas que bajaban el nivel, aunque al menos dentro de un rango digno, ni en efecto es por tanto la 4ª película de la saga sino que es nada más y nada menos que la 7ª entrega. Por lo que uno se podría preguntar acaso si las tres anteriores funcionaron… Pues la verdad es que no, de hecho la última de ellas Jurassic World: Domination está considerada para los más técnicos como un «truño» que cuenta con varios premios Razzie (los Oscars de las malas películas) a su nombre.

En cuanto a Jurassic World: El Renacer que como podréis deducir no me ha gustada nada cabe calificarla de repetitiva, previsible y carente de ideas. Repetitiva porque entrando en detalles más allá de lo ya expuesto si me pones la misma música de John Williams con los mismos paisajes ahora hechos a ordenador (por lo que tampoco innovas en el presente a diferencia de lo que conseguiste en el pasado) en 2025 no me sorprende como en 1993. 

Además como sucedía en secuelas anteriores se intenta avanzar creando nuevos dinosaurios y aquí el dinosaurio mutante estrella lo cierto es que no podría ser más feo y antiestético en el sentido peyorativo de la palabra. Una mezcla entre un T-Rex el primer Alien de Ridley Scott y Jabba el Hutt de Star Wars según Gareth Edwards el director de esta obra, no es broma, que da más repelús que miedo por lo que tampoco funciona.  

En segundo lugar, resulta previsible hasta más no poder ya que incluso las secuencias de acción conoces cómo van a terminar antes de que finalicen y cuando va a morir o no un personaje, lo que empobrece la calidad de este filme que por último resulta carente de ideas ya que no podría ser un película más convencional y floja de guión. Las bromas no entran, la relación entre los personajes no me pueden resultar más irrelevantes y luego se suceden pasajes aberrantes como la introducción de la historia a partir de la publicidad nada subliminal del envoltorio de una conocida marca de aperitivos dulces para meriendas estadounidense o la presencia casual de una familia en un barco velero en mitad de unas aguas prohibidas y protegidas internacionalmente. Las ideas anti multinacionales o pro ecologistas aunque bien intencionadas (creo) tampoco terminan de cuajar. 

En definitiva, una película muy mala y poco recomendable que responde a una tendencia preocupante de la industria actual que es necesario reducir y que por contra lo único que podemos hacer como espectadores es apoyar lo contrario es decir películas originales de autor y con alma como Sinners, La Trama Fenicia, Sirat o Anora u otras que aunque sean imperfectas por lo menos apuesten por algo nuevo, hasta entonces, saludos cordiales.

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Josep Vicent Martínez Santarrufina
Josep Vicent Martínez Santarrufina
Graduado en Ciencias Políticas y de la Administración Pública completó sus estudios mediante el Máster de Nuevos Periodismos, Comunicación Política y Sociedad del Conocimiento en el año 2023. Desde entonces colabora estrechamente con el Grupo Nostresport en labores de redactor especializado tanto en contenidos deportivos como culturales a través de las críticas cinematográficas que publica en la sección de Fent el Gamba. Actualmente dirige y presenta el Podcast de NS Motor dedicado a la actualidad de la Fórmula 1 además de aparecer con frecuencia en diversas producciones audiovisuales en diferentes plataformas (Twicht, Ivoox, YouTube) del presente portal de información y comunicación. Para más información sobre él puedes seguirle en sus redes sociales: X: @24Chuso Linkedin: Josep Vicent Martínez Santarrufina

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